domingo 31 agosto 2025

Rumbo al Pico Real Turquino

La Sierra Maestra fue para el Ejército Rebelde: la inmensa vivienda, el escenario –por excelencia- de las operaciones militares y el seguro albergue, según así dejó constancia el Che.

Y hoy, una mirada desde lo más alto del Pico Real Turquino, la vista quiere atrapar un paisaje denso, azul y enigmático por las extensas neblinas; y un infinito que se traga las casas aisladas y las llanuras.

En 1957 suben a dicha montaña los integrantes del Ejército Rebelde. En lo alto se encuentra un busto de José Martí que colocó, en el año del centenario de su nacimiento (1953), Celia Sánchez Manduley acompañada de su padre. El busto es obra de la escultora Jilma Madera y en la base del monumento aparece la frase de Martí: “Escasos como los montes son los hombres que saben mirar desde ellos y sienten con entraña de nación o de humanidad.”

Desde este punto más alto de Cuba, apenas se divisan los caminos y carreteras; son como heridas que se confunden con los ríos, el paso de un afluente importante o un surco milenario.

Cantan los pájaros, revoletean las mariposas y las palmeras danzan al compás de los fuertes vientos por esta región sur-oriental y en temporada ciclónica mucho más.

Los rayos del sol quieren subrayar su presencia.

Loma abajo se deslizan las piedras, chocan con los maderos secos y complican más la pendiente.

Otros pasos más, y el terreno es más arcilloso en franco peligro para los más expertos de los serranos.

A veces muere el camino y sólo queda un pedazo de piedra caliza, por donde el caminante tiene que desafiar el curso; sigues el rumbo y aparece un farallón a la derecha, bordeas la pendiente y ahora lo tienes a la izquierda.

Una indefinición, y ahí está el vacío. Siempre presto con sus malezas y trampas naturales, de las cuales es difícil que se salga con suerte.

La temperatura está un tanto fría y húmeda. Las aguas de los manantiales pulen más las rocas y hasta definen una incomparable escultura que se estira mucho más abajo.

Subir es más difícil que descender. Y no es cuento para nadie.

El escenario comprende 17 540 hectáreas de ríos, bosques, valles y cumbres devenido Parque Natural, se accede por dos lugares típicos: desde el territorio de la provincia de Santiago de Cuba, considerado el más difícil, y por la provincia de Granma.

A medida que se aproxima el llano cambia la temperatura, se hace más estrepitosa la caída de las aguas por los ríos, cañadas y manantiales. Hasta la vegetación es menos verde, por la erosión que traen las sales que traen los vientos del mar Caribe.

Al llegar, por fin, si miras hacia atrás, bien arriba, le parece a uno mentira que viene desde muy lejos.

Y es que ahora se perdió todo el paisaje denso y natural. Te preguntas, cómo fue posible que pasaron por aquí los rebeldes, con sus mochilas a cuesta, el fusil en una mano, y en otros casos, con el peso de un equipo y, por qué no, con una guitarra, bongó, maracas, y quién sabe, el noble peso de la próxima melodía que dignifica a estos lares, las huellas imborrables del Quinteto Rebelde. 

Oficialmente se nombra Pico Real del Turquino, tiene una altura de 1974 metros sobre el nivel del mar, constituyendo el punto más elevado de la República de Cuba. Esta altura forma parte de la cordillera de la Sierra Maestra y se ubica en el extremo occidental del municipio Guamá y por sus valores naturales e histórico-culturales se declaró Monumento Nacional el 30 de diciembre de 1991.
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Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
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