jueves 08 diciembre 2022
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Lo primero es trabajar con la espiritualidad de la gente

Granma
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Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
Díaz-Canel encabezó la jornada conclusiva de la visita del Secretariado y la estructura auxiliar del Comité Central del Partido al municipio especial Isla de la Juventud
Lo primero es trabajar con la espiritualidad de la gente

Con la convicción de que en materia de labor social las transformaciones no van a terminar, y de que es preciso trabajar con la espiritualidad de la gente, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, encabezó, este jueves, la jornada conclusiva de la visita del Secretariado y la estructura auxiliar del Comité Central al municipio especial Isla de la Juventud.

Bien temprano en la mañana el mandatario cubano llegó al barrio La Caoba –ubicado en el Consejo Popular Juan Delio Chacón– un pequeño asentamiento del territorio pinero, donde comenzaron a realizarse transformaciones a finales de enero de 2022.

De acuerdo con el sitio web de la Presidencia, allí el Jefe de Estado expresó que, en el trabajo social, cada vez que se arribe a una etapa habrá que seguir a otra superior.

Acompañado del miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central del Partido, Roberto Morales Ojeda, el dignatario, al intercambiar con autoridades locales y con el pueblo, recordó el valor que entraña la obra de un trabajador social en el ámbito comunitario.

«Vengan acá los trabajadores sociales», llamó Díaz-Canel a un grupo de jóvenes en La Caoba, al tiempo que subrayó que son ellos los que llevan años investigando, haciendo una labor profesional ante cada problemática social. «Se supone que hay un diagnóstico hecho, que tiene un enfoque sociológico, antropológico, de esencias del barrio, de cultura, de identidad. En eso hay que basarse», acotó.

Esa labor, definió, el Jefe de Estado, «tiene que ser la base, porque aquí lo primero es trabajar con la espiritualidad de la gente, con los sentimientos, en la educación, en la cultura».

Tras conocer que en La Caoba los cambios favorables han estado marcados por inversiones para que haya agua, la creación de un espacio para hacer deportes, la construcción de un punto de venta de alimentos, y otros proyectos en beneficio del barrio, el Presidente hizo énfasis en la posibilidad de que la comunidad vaya creciendo mientras resuelve sus principales problemas.

Antes de despedirse, el Jefe de Estado quiso saber sobre cómo están los ánimos y las opiniones a propósito del Código de las Familias, y luego de escuchar las intervenciones de los vecinos, afirmó que la nueva propuesta normativa es un Código, de cara al presente próximo y al futuro.

CIENCIA, PRODUCTIVIDAD Y DESARROLLO LOCAL

Como parte de su periplo, el Presidente llegó también hasta la Fábrica de Cerámica III Congreso, lugar que antes del duro golpe de los años 90, era un sello distintivo de la Isla de la Juventud, e incluso más allá de las aguas del territorio.

Luego de recorrer las grandes naves que alguna vez fueron vórtices de una producción intensa –pero que han sido impactadas por la obsolescencia, carencias de algunas materias primas o de combustible– Díaz-Canel indagó sobre asuntos como el salario, las condiciones actuales de trabajo y las posibles inversiones. En ese escenario, el Jefe de Estado afirmó que «si en algún lugar tenemos que hacer un experimento de desarrollo local es en la Isla».

Bajo una fuerte lluvia, el siguiente punto del recorrido del mandatario fue la finca Máquina número Uno, donde conversó con el campesino Neuclides Beirut González, quien se destaca por la cosecha de cultivos varios, sobre todo del plátano.

La comercialización de la producción, el cumplimiento del pago en tiempo, la estabilidad de la fuerza de trabajo y la posible incursión en las ventas en divisas, entre otros asuntos, caracterizaron el diálogo entre el Presidente y el reconocido productor.

Más tarde, el Jefe de Estado visitó la Universidad Jesús Montané Oropesa, donde Rafael Ernesto Licea, rector de la institución, precisó que en el centro se estudian 22 carreras, y dentro del claustro hay 26 doctores en Ciencias y 157 másteres.

Sobre ese logro, el dignatario subrayó que, «si no formamos doctores, no existen las poleas que muevan el desarrollo científico».

Durante el intercambio, el Presidente también hizo alusión al valor de un sistema de diseño productivo que sea robusto y local; y en el que estudiantes y profesores pueden ayudar.

Ponderó la necesidad de transformar la dimensión espiritual de las personas, y hacerlo para bien; estimular la gestión de gobierno basada en ciencia e innovación, proyectar estrategias de desarrollo local que dejen atrás los impactos del periodo especial, además de poner todo el empeño en que la Isla de la Juventud recupere sus tradicionales frentes productivos.

Al cierre del encuentro se ratificó la certeza de que, solo con inteligencia y fuerzas propias, Cuba podrá vivir la suerte del crecimiento.

LA ISLA PUEDE SER UN MODELO DE MUNICPIO

«El Partido no puede permitir, en sus filas y en otras esferas, acomodamientos, insuficiencias, indisciplinas; es un deber perfeccionar el trabajo de manera constante, generar debates en los cuales la crítica y las ideas de la membresía y la población, se conviertan luego en propuestas para transformar», expresó el presidente Díaz-Canel, al realizar las conclusiones de la visita a la Isla de la Juventud.

En la reunión el mandatario hizo un llamado a mejorar la organización del trabajo partidista en el territorio, con énfasis en su vinculación con la base, la economía y los servicios a la población.

Insistió, además, en que la militancia debe ser más activa, incrementar su participación en los procesos y debates para generar consensos revolucionarios que permitan transformar la realidad hacia formas mejores de funcionamiento.

«Cuba vive hoy en un escenario complejo, no solo desde el punto de vista económico –agravado y recrudecido por las carencias que genera el bloqueo de EE. UU. al país–, sino también por las constantes agresiones mediáticas en las plataformas virtuales; por lo que urge desarrollar la resistencia creativa, como lo hemos hecho hasta ahora, explotando al máximo todo el potencial humano que tenemos para crecer y desarrollarnos, y ahí la organización desempeña un rol fundamental», expuso.

El mandatario cubano reiteró que la Isla de la Juventud es un territorio que cuenta con la capacidad instalada en materia de estructura, recursos humanos e instituciones para diseñar un sistema de trabajo que le permita convertirse en el modelo de municipio que necesita el socialismo cubano.

En ese sentido, elogió la madurez alcanzada por la Universidad Jesús Montané Oropesa, dotada de personal calificado para gestionar el conocimiento desde la ciencia y la innovación, en función de tributar al fortalecimiento y concreción de la estrategia de desarrollo territorial.

Resaltó, de igual modo, la necesaria participación de esa Casa de Altos Estudios para rescatar algunos de aquellos programas que identificaron por años a los pineros, como el cítrico y la cerámica. «Son aspiraciones a las que no podemos renunciar», dijo.

El Presidente también dedicó tiempo y argumentos para reforzar el conocimiento sobre las razones para aprobar el nuevo Código de las Familias, al que llamó Código de los Afectos, por la justeza, inclusión, oportunidades y humanismo que recoge en su letra y espíritu.

No obstante, señaló que todavía hay personas que necesitan entender mejor y con mayor profundidad las bondades de esa norma, que no excluye a nadie, sino que amplía los derechos para todos los tipos de familia existentes en el país.

Por otra parte, Félix Duarte Ortega, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, al presentar el resumen de la visita al municipio especial, enumeró, entre las principales demandas de la población pinera, el transporte, el abastecimiento de alimentos, la situación crítica con el sistema de acueducto y alcantarillado, y las deficiencias en la gestión administrativa de las empresas.

Informó que sobresalió la opinión de que el territorio está estancado, y que los dirigentes no se vinculan, sistemáticamente, con el pueblo.

Sobre el funcionamiento de la organización partidista, el informe señaló deficiencias en la organización del trabajo en la base, y una tendencia al decrecimiento en las filas partidistas.

Objeto de crítica resultó, también, la atención a la Unión de Jóvenes Comunistas y al resto de las organizaciones políticas y de masas, así como la insuficiente presencia y participación en la batalla ideológica en las redes sociales.

Díaz-Canel exhortó a la aplicación de formas novedosas y creativas de motivar, incentivar, sumar, explicar…, al tiempo que recalcó que los militantes deben ser los más preparados e integrales, que no solo sea para cumplir tareas, sino también para aportar ideas, proyectos y soluciones desde la experiencia colectiva en su radio de acción.

«¡Confiamos en ustedes!», terminó expresando el Jefe de Estado, al clausurar la visita del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y su estructura auxiliar, que desde el pasado 12 de septiembre recorrió 94 centros, 17 comunidades, y dialogó con unas 3 700 personas de esa pequeña Isla, donde se asumen grandes desafíos.

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