José Martí y nuestro Partido

Omnipresente ha estado José Martí en la reunión de balance de la militancia del Partido Comunista en Santiago de Cuba, efectuada en esta sur oriental provincia en días recientes.
José Martí y nuestro Partido

Santiago de Cuba, 16 abr.— Omnipresente ha estado José Martí en la reunión de balance de la militancia del Partido Comunista en Santiago de Cuba, efectuada en esta sur oriental provincia en días recientes.

Asi lo experimente como parte de los doscientos cuarenta y nueve delegados presentes en la cita al leer el cartel que presidió la importante sesión de trabajo, “El Partido es el alma de la nación” en letras grandes, recordaba al maestro que puso todo su esfuerzo para la fundación del Partido Revolucionario Cubano en abril de 1892, tenía entonces como misión organizar la guerra para hacer posible la independencia y el establecimiento de una república soberana y auxiliar a Puerto Rico en iguales pretensiones.

Sin embargo la muerte de José Martí, el caudillismo y la traición reinante disolvieron aquel Partido, pero su exquisita preparación, sus ansias por la independencia de Cuba, su preocupación por el orden y la democracia quedaron como siembra fértil en los antecedentes del Partido y de todos aquellos que lo han integrado hasta hoy.

Las raíces del Partido Revolucionario Cubano son el sostén del Partido Comunista de Cuba atravesando diversas etapas pero contando siempre con la guía de hombres y mujeres capaces de impulsar todos los propósitos para su materialización en función de la libertad absoluta de la nación, donde ha sido guía en cada combate.

Los gobiernos de España y posteriormente los de Estados Unidos han tratado a toda costa de sabotear el papel del Partido, porque tras su unidad y dirección ha marchado siempre el pueblo de Cuba.

En sus reflexiones plasmadas en el periódico Patria el Héroe Nacional dejaba clara y contundente afirmación también vigente “Los partidos políticos que han de durar; los partidos que arrancan de la conciencia pública; los partidos que vienen a ser el molde visible del alma de un pueblo, y su brazo y su voz; los partidos que no tienen por objeto el beneficio de un hombre interesado, o de un grupo de hombres, -no se han de organizar con la prisa indigna y artificiosa del interés personal, sino, como se organiza el Partido Revolucionario Cubano, con el desahogo y espontaneidad de la opinión libre (…) a veces, esperar es morir. A veces, esperar es vencer”.

Y así ha sucedido con el Partido Comunista, de allá viene la sabia heredada, lo confirmaron las intervenciones de los delegados a la asamblea partidista en Santiago de Cuba quienes en el debate priorizaron entre otras direcciones la atención a la economía con énfasis en la Empresa Estatal Socialista, la producción y comercialización de alimentos, el funcionamiento del Partido, la actividad ideológica, y la política de cuadros y en la esencia máxima de cada pronunciamiento garantizar y mantener la soberania, ahí esta la memoria inmortal del maestro como dijera el poeta.

Yo vengo de una isla que tembló por tu trino,
Que izó tú alma más fuerte, tu llamada más bella;
A la que diste sangre, como diste camino.

 

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