Viceprimer ministro llama a enfrentar el ordenamiento monetario con visión práctica y optimismo

Viceprimer ministro llama a enfrentar el ordenamiento monetario con visión práctica y optimismo

La Habana, 14 oct.— El ordenamiento monetario y cambiario no es un mal necesario ni un retroceso, sino una medida que permitirá al país estar en mejores condiciones para impulsar su economía y hay que enfrentarlo con visión práctica y optimista, afirmó el viceprimer ministro Alejando Gil Fernández en la mesa redonda informativa dedicada al importante tema.

Resolver la dualidad monetaria y cambiaria, eliminar gratuidades y subsidios indebidos y hacer una transformación de los ingresos serán tareas de un mismo proceso pues una lleva a la otra, y todas resultan necesarias, expresó en el espacio radiotelevisivo junto a Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos.

Al aludir al contexto en que tendrá lugar el ordenamiento monetario Murillo Jorge subrayó que en el entorno de la crisis mundial por el efecto de la COVID-19 hay un decrecimiento en todas las economías, y no se puede seguir esperando debido a que la situación podría empeorar, además de que continúa arreciando el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos y existen problemas de eficiencia en el sistema empresarial.

La aspiración en este proceso es que todos los asalariados queden en mejores condiciones que en el punto de partida en el que están, dijo, para más adelante precisar que actualmente todos los cubanos son subsidiados y al mismo tiempo a nadie le alcanza el salario, a la vez que se subsidian a personas que no trabajan ni aportan, por lo cual no es justo repartir la riqueza de esa forma en una sociedad.

El jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos aclaró que unificar tipos de cambio lleva una devaluación que genera ajustes con presiones al sistema empresarial para buscar más eficiencia, que las personas deben ser más productivas, y todo hay que hacerlo en aras de que la economía se mueva de manera natural pero sin terapias de choques.

La dualidad monetaria es cuando existen dos monedas (CUP y CUC), las dos de curso legal, y la dualidad cambiaria tiene lugar cuando existen dos tipos de cambios (1 CUP = 1 CUC = 1 USD para el sector de las entidades y 25 CUP = 1 CUC= 1 USD para las personas naturales), esclareció.

En Cuba, acotó, la sobrevaloración del peso frente al dólar ha abaratado las importaciones y para transformar eso hay que devaluar el peso cubano.

Tras detallar que de la circulación poco a poco se irá quitando el peso cubano convertible, dijo que un día primero de un mes el Banco Central de Cuba anunciará que este no se emitirá más.

Hay que dar un tiempo para que las personas cambien ese CUC y el Estado lo irá recogiendo durante un período de tiempo que se está pensando no sea inferior a seis meses, señaló, además de reiterar que nadie va a perder la capacidad de cambio del peso convertible por los 24 pesos actuales.

Murillo Jorge destacó que la unificación cambiaria no va a ser un proceso dilatado ni escalonado, pero sí va a conllevar una devaluación alta, la cual se realiza buscando competitividad, e impone un nivel de presión sobre el sistema empresarial que tiene que enfrentar los efectos.

Un grupo de empresas van a tener que hacer un esfuerzo grande para soportar la devaluación, y en un primer año pudieran tener pérdidas, por eso se ha diseñado un determinado nivel de recursos financieros destinado a en ese periodo subsidiar pérdidas, y con ello se garantiza que se mantengan bienes de primera necesidad y no se genere desempleo.

La devaluación va a propiciar la corrección de precios relativos, una de las cosas más importantes que se va a lograr en el sistema empresarial, es decir, que las materias primas nacionales sean más baratas que las importadas, y permitirá, además, medir correctamente la sustitución efectiva de importaciones porque posibilitará comparar precios de productores nacionales con los del mercado internacional.

Advirtió que existirá inflación y lo más importante es que no sea más grande que la diseñada, y hay métodos para lograrlo.

Precisamente la complejidad del proceso radica en su transversalidad, por lo que tocará varias áreas que tendrán un impacto directo en la población.

Informó que a un reducido grupo de productos se mantendrán precios centralizados, entre ellos, los transversales en la economía (por ejemplo, los combustibles) y los que no son centralizados van a ser formados por el sistema empresarial bajo determinados límites.

Los precios de los que hoy se reparten por la libreta de abastecimiento, que es una canasta familiar normada, van a continuar siendo centralizados y además regulados mediante este mecanismo, puntualizó Murillo Jorge.

Al eliminar la dualidad monetaria y cambiaria, dijo, habrá un incremento de los precios mayoristas y minoristas de los productos, y en el caso de estos últimos, ponen presión sobre los ingresos de las personas por lo que hay que hacer una reforma de salario.

Aclaró que tal reforma se calculó a partir de una canasta de bienes y servicios (alimentos, otros artículos y servicios) -que no es la canasta familiar normada-, la cual es el punto de referencia para la formación del salario mínimo, y a partir de ahí se le aplica una escala que ya existe en el país.

En el primer grupo salarial estarían los que ganan un sueldo mínimo (29 mil personas) y luego iría subiendo según complejidades de grupos escalas.

El dinero recibido por aporte al trabajo debe respaldar el consumo del obrero y la familia, por eso el mínimo siempre va a ser más grande que esa canasta de referencia – en Cuba la composición del núcleo es 2,87 personas y 1,37 trabajan-, dijo.

Si la dinámica del crecimiento de los salarios es más alta que la de los precios, los asalariados estarán en mejores condiciones, lo que está diseñado es que tanto los sueldos como las pensiones se incrementen a un ritmo y los precios a uno más pequeño, señaló.

Murillo Jorge puntualizó que se diseñó también la atención a grupos vulnerables, que incluye a aquellos núcleos familiares en los que a pesar de que algunos miembros trabajen no pueden asegurar el consumo de todos sus integrantes.

Vamos al concepto de atender a personas y no subsidiar productos, acotó, principio que se corresponde con la intención de eliminar subsidios excesivos y gratuidades indebidas, pero sin dejar a nadie desamparado.

El gran debate, comentó, ha sido cómo subir salario sino se genera más riqueza, pero hay que romper ese círculo vicioso.

Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, en las conclusiones de la Mesa Redonda subrayó que el hecho de que el salario sea la principal fuente de ingreso y retribución es algo que va a favorecer la productividad, el incentivo y la motivación por el trabajo, además de que se crearán todas las condiciones para atender a los grupos vulnerables. (Fidel Rendón Matienzo)

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