La primera carga al machete en Cuba la protagonizó Máximo Gómez

La primera carga al machete en Cuba la protagonizó Máximo Gómez

La primera carga al machete en Cuba la protagonizó Máximo Gómez

¡Cuánta valentía e inteligencia demostró el generalísimo Máximo Gómez Baéz aquel cuatro de noviembre de 1868 cuando dirigió la primera carga al machete del ejército mambí en el combate de Tienda del Pino, en los inicios de la Guerra de los Diez Años en Cuba que llevó a la derrota al enemigo español!

Con muy pocos hombres simplemente armados con esa herramienta de trabajo aniquiló en breves minutos dos compañías enemigas. Dio así la primera lección acerca del empleo de la que sería hasta el final de la contienda la más temible arma de los combatientes cubanos.

Se convirtió el machete, de herramienta de trabajo, en el arma más preciada por los combatientes del Ejército Libertador para aniquilar al enemigo, y la que más terror infundiría en adelante a los soldados de la metrópoli, según informan los sitios cubagob.cu y wikipedia.

Cuentan que el 24 de octubre de 1868, cuatro días después de producirse la toma de Bayamo por las fuerzas mambisas, una columna española al mando del coronel Demetrio Quirós Weyler llegó al poblado de Baire, con el objetivo de atacar la plaza recién ocupada por los cubanos.

Ante esta circunstancia,-apuntan-, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo ordenó el día 28 al general Donato Mármol que se fortificara en la región de Jiguaní e impidiera el avance de la columna enemiga. Por su parte, Mármol dio orden a Máximo Gómez de que tomara el mando de doscientos hombres y atacara a las fuerzas españolas durante su marcha.

Inicialmente, Gómez ocupó posiciones en la loma del Yarey, pero al tener noticias de que la columna de Quirós permanecía acantonada en Baire, decidió ejecutar una maniobra de engaño para emboscarla.

El 4 de noviembre, el coronel Quirós preparó sus fuerzas para avanzar sobre Bayamo. Al efecto designó dos compañías, que sumaban doscientos hombres, para que marcharan a la vanguardia, pero cometió el error de no dotarlos de extrema vanguardia, exploradores, ni flanqueadores.

Desde la madrugada de ese día Gómez tenía emboscados de forma escalonada unos treinta o cuarenta hombres de infantería cerca del poblado de Baire, en el punto conocido como Tienda del Pino.

El jefe mambí decidió que la acción se realizaría mediante la combinación de armas de fuego y un asalto sorpresivo con arma blanca; es decir, mediante el empleo del machete, relata un artículo publicado en internet.

Cerca del mediodía -agrega-, cuando la vanguardia enemiga se encontraba dentro del área de las emboscadas, Gómez dio la orden de cargar al machete, y después de algunos disparos desde ambos lados del camino los insurrectos cayeron sobre las dos compañías de Quirós.

Los soldados españoles, aterrados por la sorpresa y por los efectos del macheteo, no atinaron a organizar su defensa y fueron aniquilados. Se les hicieron alrededor de doscientas bajas, y los pocos sobrevivientes se retiraron a Baire.

Aunque algunos citan el 26 de octubre como fecha de la primera carga al machete, tanto Benigno Souza, en su obra Máximo Gómez el generalísimo, como el propio Gómez, reconocen que tal hecho se produjo el 4 de noviembre.

Souza dice en su libro que las órdenes del audaz dominicano fueron terminantes aquel día: “Nadie se levante, haga fuego y me siga, hasta que yo en persona salte al camino y grite: ¡Al machete!”.

Refiriéndose a la primera carga al machete, Gómez dice en su Diario de campaña: “…logré avanzar en un momento dado, como con 30 o 40 hombres que me acompañaban y di una carga al machete…” 200 soldados españoles murieron alcanzados por el filo del machete, que ese día se convirtió en temible arma liberadora.

Decidido a aprovechar las ventajas de la sorpresa lograda en Tienda del Pino, Gómez ocupó posiciones en loma del Sitio, al este del poblado, donde tomó dos piezas de artillería del enemigo. Otras fuerzas ocuparon posiciones al oeste, con lo cual cerraron toda posibilidad de salida a la diezmada columna de Quirós.

Las fuerzas españolas se mantuvieron en Baire hasta el 8 de noviembre, cuando emprendieron por el sur una marcha en derrota hacia Santiago de Cuba, mientras eran hostilizadas en el trayecto por pequeños destacamentos cubanos.

Con esta acción se logró el objetivo de defender la ciudad de Bayamo, se alcanzó la sorpresa mediante maniobras militares y se aprovecharon de manera conveniente las posibilidades combativas de los medios con que contaban los mambises.

El llamado a las armas lanzado por Carlos Manuel de Céspedes, en su ingenio Demajagua, el 10 de octubre de 1868, marcó el inicio del largo camino de la guerra libertaria y anticolonial, lleno de grandes sacrificios, sangre y destrucción.

Máximo Gómez Báez nació en Bani, República Dominicana, en el año 1836 y murió el 17 de junio de 1905. En su isla natal alcanzó el grado de capitán dentro del ejército español. En 1865 se estableció en Cuba con su familia y poco tiempo después pidió su licenciamiento, se dedica al cultivo de la tierra y comenzó a relacionarse con los cubanos que conspiraban por la independencia.

El 14 de octubre de 1868, cuatro días después del inicio de la primera guerra independentista, se sumó a las fuerzas insurrectas. Por sus conocimientos militares recibió el grado de sargento y la misión de instruir a los bisoños soldados. El 18 de octubre el líder del movimiento Carlos Manuel de Céspedes, lo ascendió a Mayor General.

En los diez años de brega hasta 1878 libró incontables batallas y descolló como el estratega más dotado y el maestro de una pléyade de jefes brillantes. El Generalísimo se hizo célebre también por la disciplina implacable que imprimió a sus tropas.

Al reiniciarse las hostilidades en 1895 regresó a Cuba junto a José Martí, con el cargo de General en Jefe del Ejército Libertador.
De nuevo se pusieron de manifiesto sus grandes dotes militares. Su plan de invasión al occidente de la isla, ejecutado junto a su Lugarteniente General Antonio Maceo, constituye una de las más grandes hazañas militares de todos los tiempos.

Fue un militar de la Guerra de los Diez Años y el General en Jefe de las tropas revolucionarias cubanas en la Guerra del 95.Insigne revolucionario y jefe militar de excepcionales cualidades.

La primera carga al machete del ejército mambí llenó de gloria a aquellos que lucharon por la independencia de la Patria dirigidos por el generalísimo Máximo Gómez, dominicano de origen, pero cubano por derecho. (Teresa Valenzuela García)

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