
La llegada de los cruceros de la compañía Carnival eran momentos que se venían haciendo habituales en el puerto de Santiago de Cuba. Con cada crucero que asomaba por la bahía santiaguera todo un fervor turístico poblaba esta añeja zona marinera de Santiago. Así eran recibidos los buques de este tipo que atracaban en el muelle del Puerto Guillermón Moncada. Ferias de artesanías, la divulgación del arte más genuino de esta zona del país y el disfrute de la cocina tradicional, la 
Hoy de un plumazo inadvertido todo ello ha llegado a su fin por la activación del Título Tercero de la Ley Helms Burton y la prohibición expresa por parte del gobierno estadounidense que aleja a los cruceros norteamericanos de cualquier puerto cubano. Actualmente la rada santiaguera vive con intensidad la descarga diversa de mercancías aupada por el funcionamiento de la nueva terminal multipropósito, pero para sus trabajadores es un golpe económico que aunque ha empezado a afectar se hará sentir con mayor fuerza en la próxima temporada de cruceros.
Desde el servicio de atención a tripulantes, el tráfico de pasajeros, el atraque, la recogida de desechos líquidos y sólidos, todo ello y un poco más dejaban a los pasajeros, capitanes y trabajadores de carnaval satisfechos con los servicios del puerto y por supuesto, ello se revertía en ingresos estables. A ello pudiéramos sumar los trabajadores del sector no estatal que se vinculaban directamente con el 
Hoy todos lamentan la irreflexiva política que daña sus ingresos.
Por lo pronto el puerto Guillermón Moncada y sus diferentes dependencias continúan buscando las alternativas para enfrentar el impacto de la prohibición en su atención a cruceros. Seguir brindando un servicio de excelencia a los buques de pasajeros que puedan atracar hoy en este muelle es su meta principal a la espera también de una reversión que permita nuevamente regalar la mejor cara de Santiago a los cruceristas norteamericanos.