Autor: Laura Mercedes Giráldez
Ondeaban, tras aterrizar en suelo de la Mayor de las Antillas al filo de las siete de la noche de este viernes, las banderas cubana y colombiana en las ventanillas de la aeronave que trajo a Cuba, en su último viaje internacional como presidente de Colombia, a Gustavo Petro Urrego.
La visita oficial, que tiene lugar hasta este sábado 1ro. de agosto, constituye una respuesta a la invitación cursada por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, quien lo recibió en el Palacio de la Revolución.
Según el Minrex, durante su estancia en nuestro país, el dignatario sostendría conversaciones oficiales con las máximas autoridades cubanas sobre la agenda bilateral, con énfasis en los ámbitos económico-comercial, de inversión y cooperación, e intercambiarán acerca de temas de interés regional e internacional.
En la terminal 1 del Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, el mandatario colombiano fue esperado por Josefina Vidal Ferreiro, viceministra de Relaciones Exteriores. Le acompañaban, además, Rafael Dausá Céspedes, director general A.I. para América Latina y el Caribe del Minrex, y Ernesto Pérez Blanco, especialista del país.
Su llegada a la nación caribeña, justo al concluir su mandato, es muestra de los estrechos lazos de amistad que unen a ambos países, los cuales se sustentan en el respeto mutuo y la cooperación en diversos ámbitos, así como en el interés de fortalecer las relaciones bilaterales en beneficio de ambos países y pueblos.
Precisamente, como muestra de ese vínculo, el visitante depositó una ofrenda floral en el Memorial José Martí a modo de tributo al Héroe Nacional.
Horas antes de su llegada a La Habana, Gustavo Petro se había referido a su periplo en esta tierra antillana, por medio de la red social X. «Quiero desde Cuba oponerme a una guerra en el Caribe, los misiles contra el mar Caribe dirigidos contra narcos mataron gente humilde, como los organismos de inteligencia de los EE. UU. lo acaban de comprobar, no sirvieron para nada, pero sí asesinaron a 261 personas», manifestó entonces.
Y agregó: «Ahora se habla de invasiones y misiles en la isla de Cuba, que ha educado 2 000 médicos y médicas colombianas, que ayudó a Santos a hacer la paz en Colombia con las farc y que salvó a centenares de miles de personas en el mundo con su vacuna anticovid.
«Ni los misiles ni la invasión ni el bloqueo son soluciones dentro de los problemas de la humanidad», aseveró en medio de un contexto convulso para Latinoamérica y el mundo en general.