miércoles 26 agosto 2026

El Moncada se viste de silencio para despedir a Ramiro Valdés en su homenaje póstumo (+Fotos)

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Redacción tvsantiago
El sitio de la televisión en Santiago de Cuba

Con información del Sierra Maestra.

Santiago de Cuba amaneció con el rumor contenido de una larga fila. En la escalinata del antiguo Cuartel Moncada, hoy Museo 26 de Julio, el sol de la mañana se filtraba entre las columnas mientras decenas de santiagueros —militares con medallas, obreros con la ropa de faena, estudiantes con la mano en el pecho— aguardaban su turno para rendir homenaje póstumo al Comandante Ramiro Valdés Menéndez.

No había prisa; solo el peso de una despedida que se quería eterna.

Dentro, la fotografía del Héroe de la República y del Trabajo vigila el salón principal.

Ante su fotografía, las ofrendas florales del General de Ejército Raúl Castro Ruz, de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y del pueblo antillano.

No es un sitio cualquiera: allí, en 1953, un joven artemiseño de 21 años entró por la posta 3, arrancó la cadena de un tirón y, con aquella frase que ya es leyenda —“Abran paso que llego el general”—, redujo a los guardias del dormitorio.

El Moncada, que lo vio nacer como rebelde, hoy lo recibe como hijo adoptivo de esta tierra.Entre el desfile de rostros graves, un instante detiene el tiempo.

”En los últimos años, Ramiro Valdés recorrió Santiago con la obsesión de los que saben que la patria se construye en lo pequeño: supervisó la recuperación eléctrica, se sentó con técnicos en medio de apagones, y durante la covid-19 coordinó el combate sanitario codo a codo con los médicos.

No venía a dar órdenes desde lejos; venía a poner el hombro. Por eso, cuando el domingo 21 de junio de 2026 se apagó su voz, el dolor no fue protocolario: fue de familia.

La cola no cesa. Madres con niños, ancianos que apenas pueden tenerse en pie, veteranos con sus boinas verdes… todos quieren dejar una flor, un saludo, un silencio.

El Moncada, testigo de su hazaña, es ahora testigo de su regreso definitivo. No hay discursos grandilocuentes; solo el rumor de los pasos y el eco de aquella frase juvenil que aún resuena entre las paredes:

“Abran paso…”. Porque Ramiro Valdés ya no está, pero su paso —firme, leal, humilde— sigue abriendo caminos en el corazón de un pueblo que no olvida que la grandeza, a veces, cabe en una charretera regalada a un soldado.

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Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
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