Este año recordamos el aniversario 59 de la desaparición física de Antonio Briones Montoto, revolucionario e internacionalista cubano, quien cayó asesinado en la playa de Machurucuto, Venezuela, después de cumplir la primera fase de una misión de apoyo a combatientes libertarios del hermano país. Aquel 8 de mayo de 1967, Tony había viabilizado el desembarco de nueve patriotas venezolanos, quienes pudieron internarse en las alturas de El Bachiller.
Cuando se dirigía mar adentro para retornar a Cuba, la barcaza en que viajaba zozobró y él y otros dos acompañantes pudieron llegar a nado a la playa.
En tierra, se escondieron como pudieron en pobladitos hasta que una delación posibilitó la captura de los tres por las fuerzas del ejército, con gran despliegue de una operación militar.
Tony, como le decían sus familiares y amigos cercanos, ya hecho prisionero enfrentó a sus captores y les habló claramente en los interrogatorios, con ecuanimidad y valentía, de sus convicciones revolucionarias, las mismas que había adquirido casi desde la niñez, y lo llevaban a ser solidario y luchar contra la opresión, por la libertad.
Fue asesinado, indefenso, con un disparo de fusil que le destrozó el rostro, aunque la llamada Policía Política mintió y dijo que había sido abatido en un intento de fuga en medio de la playa a la que había llegado.
Su cadáver lo llevaron al hospital militar de Caracas. Presumiblemente fue torturado antes de matarlo, un acto decidido a todas luces de manera fría, pues esos eran los métodos de los interrogatorios ordenados por el capo terrorista Luis Posada Carriles, entonces Jefe de Operaciones de la Policía Política venezolana.
Por lo cual era de esperar que la masacre de Tony tuviera mucho que ver con el siniestro personaje.
¿Quién era aquel joven caído en Machurucuto? Briones Montoto nación en la barriada del Diezmero, en La Habana, el 24 de junio de 1939 en el seno de una familia combativa, cuyo abuelo paterno de origen español luchó por los ideales del socialismo, causa por la cual también combatieron el padre del muchacho y su madre.
Incluso sus progenitores eligieron el nombre de Antonio, en homenaje al revolucionario Antonio Guiteras, asesinado en El Morrillo, con una historia descollante como patriota y antiimperialista, y que por azares de la vida fue asesinado un 8 de mayo, como él, pero de 1935.
Briones Montoto refirió una vez que comenzó a participar en Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio en 1956, pero había iniciado su toma de conciencia política en el año tercero de su bachillerato, etapa desde la que empezó a estudiar a fondo la historia de Cuba, leer la Constitución y se acercó a un ejemplar de La Historia me Absolverá, el alegato de Fidel Castro en el juicio del Moncada.
Participó en movilizaciones y actividades callejeras, por las cuales padeció prisión y persecución policial por los sicarios del dictador Fulgencio Batista. Ante serios riesgos de ser capturado, decide partir al exilio en Nueva York y allí se une a una célula del M-26. Luego viaja a México y recibe adiestramiento militar para la lucha guerrillera.
Regresa a EE.UU. y comienza a planificar su retorno a Cuba. En eso estaba cuando allí lo sorprende el triunfo de la Revolución. Su madre lo calificaba como un muchacho valiente, muy audaz, que jamás tomaba en cuenta los peligros y riesgos para su vida, a la hora de asumir sus luchas.
Pudiera decirse que se preparó con ahínco durante su corta vida, para el afrontamiento de misiones difíciles, incluso estudiando mucho, pues la superación siempre estuvo entre sus metas.
Regresó a Cuba después del triunfo revolucionario de enero de 1959 y allí se le vio trabajar en responsabilidades en el Ministerio de Hacienda y entre los fundadores del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), hasta que en 1962 renunció humildemente y pasó a trabajar en el Ministerio del Interior. Allí terminó por ser miembro de sus fuerzas especiales, al tiempo que finalizó el bachillerato y entró a la Universidad de La Habana a estudiar Economía.
Formó una hermosa familia y tuvo hijos. De ellos se despidió, al igual que de su hermano Newton, de manera entrañable y sincera cuando se fue a cumplir la misión solidaria a Venezuela, siempre poniendo por delante sus principios y vocación de servicio a los justos. Luminoso, como era Tony Briones Montoto de pies a cabeza, dijo a su hermano:
«… y salgo con una fe extraordinaria, sé que la vida de guerrillero es dura, llena de sacrificios, pero tú sabes que estoy dispuesto a luchar todo el tiempo que sea necesario y si fuera preciso no regresar más a Cuba, hasta que se libere el último país».