El 30 de noviembre y el 2 de diciembre próximos se cumplirán 71 años del alzamiento armado de Santiago de Cuba y de la llegada a la isla del Yate Granma, respectivamente, dos hechos trascendentales que marcaron el reinicio de la lucha de nuestro pueblo por su libertad, bajo la consigna: “En 1956 serenos libres o seremos mártires”
Y esa consigna, que constituyó un compromiso de honor ante los cubanos del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, fue dicha por primera vez, un día como hoy 29 de noviembre, pero de 1955, en un histórico mitin efectuado en el teatro del Hotel Palm Garden, de Nueva York, con la asistencia de centenares de emigrados de la isla residentes en esa ciudad norteamericana, que se concentraron allí para escuchar las palabras del Doctor Fidel Castro, protagonista principal del asalto al Cuartel Moncada.
Días antes, el 23 de octubre de 1955, Fidel acompañado del periodista Juan Manuel Márquez, habían iniciado un periplo por importantes ciudades estadounidenses, con el objetivo de recaudar fondos entre la emigración cubana, para la organización de la futura expedición hacia la isla y todo lo que ella implicaba en gastos.
En este discurso del Hotel Palm Garden de Nueva York, Fidel destacó que, “Cuba necesita un cambio radical en todos los campos de la vida política y social. Hay que explicarle al pueblo, que más que libertad y democracia en términos abstractos, hay que proporcionarle una vida digna a cada ciudadano”
De igual forma, en su patriótico discurso el máximo líder del Movimiento 26 de Julio anunció que “Siguiendo los pasos del Apóstol José Martí visitaría los emigrados de Tampa, Cayo Hueso y Miami, para pedirles que se unan a la causa de nuestra Revolución”, y lanzó la consigna que después se convirtió en un compromiso ante el pueblo de Cuba y el mundo, “En MIL 956 serenos libres o seremos mártires”
En cumplimiento de ese compromiso fue que el 30 de noviembre de 1956 Santiago de Cuba se alzó en armas en apoyo al desembarco de la expedición del Granma, que se produjo 48 horas después para reafirmar el propósito de ser libres o mártires.