Autor: Anaisis Hidalgo Rodríguez
Bayamo, Granma.— El pueblo volvió a pedir la letra. Perucho Figueredo apareció a caballo, entre hombres y mujeres vestidos a la usanza del siglo XIX, y la Plaza del Himno revivió una escena que pertenece a la memoria de todos los cubanos. Entre vivas a la independencia y a Cuba libre, las voces se unieron para cantar La Bayamesa.
La representación del histórico 20 de octubre de 1868 fue uno de los momentos más sublimes de la gala por el Día de la Cultura Cubana, celebrada hoy, Día de la Cultura Cubana, en el mismo escenario donde el canto a la Patria encontró la voz de su pueblo por vez primera.
Con la participación de la Banda Provincial de Conciertos, la jornada reunió distintas manifestaciones artísticas alrededor de una idea que nucleó el espectáculo: la cultura no solo cuenta de dónde venimos, también nos acompaña en la defensa de lo que somos.
La música abrió paso a la historia, una historia que muestra el latir de una nación, sus tradiciones, y que evocó a Bayamo como lugar de nacimiento y afirmación de la nacionalidad cubana.
De pie, frente a las banderas, el pueblo congregado entonó de forma íntegra «La Bayamesa» de Pedro Felipe Figueredo Cisneros, Perucho, con orquestación de Manuel Muñoz Cedeño.
La recreación de la entrada de los patriotas y del reparto de su letra, devolvió a la plaza el ambiente de aquella jornada fundacional.
El ensayista Ernesto Limia recordó el levantamiento del 10 de octubre de 1868 y la entrada victoriosa de los independentistas en Bayamo, diez días después.
Al referirse a quienes protagonizaron aquellos acontecimientos, destacó que desde entonces, se habían alzado con una cultura «de raíz ibérica, de raíz africana», que tenía «vocación universal» y «como precepto, la justicia».
Sus palabras conectaron esa herencia con los desafíos del presente.
«A pesar de todas las dificultades tendremos patria», afirmó, al expresar su confianza en la continuidad del homenaje al Himno y a quienes hicieron posible la nación.
«Desde aquí, desde esta tierra sagrada, donde tantos hombres y mujeres construyeron, granito a granito, un país y una cultura que se convirtió en símbolo de la nación, proclamamos que en 2027 estaremos en Bayamo.
«Estaremos, en primer lugar, porque, a pesar de todas las dificultades, tendremos patria. Y, en segundo lugar, porque ese espíritu que recorre estas calles y vive en los hombres y mujeres que llevan en sí el decoro de muchos seguirá aquí, defendiendo lo que un día nos fue legado.
«Estaremos homenajeando al himno que se instrumentó por primera vez en esa iglesia sagrada; estaremos entonando ese canto que nos inflamó el pecho y nos enseñó, desde muy niños, ¡que morir por la patria es vivir!».
La gala recordó también a Francisco Vicente Aguilera en el aniversario 205 de su nacimiento y aquella frase que resume su entrega a la independencia: «Nada tengo mientras no tenga patria».
La evocación de Cintio Vitier -crítico y ensayista, que abrazó la obra de José Martí y contribuyó a consolidar una visión ética de la cultura- incorporó otra invitación a pensar el país desde la creación y la responsabilidad compartida:
«Vamos a hacer un mundo de verdad, con la verdad partida como un pan terrible para todos».
El cine tuvo su espacio con proyecciones de obras de Julio García Espinosa, como parte del tributo al realizador.
La canción «Tus cien» y el homenaje a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) se sumaron a un programa en el que dialogaron distintas generaciones y expresiones de la creación artística para rendir tributo al máximo líder de la Revolución cubana en el año de su Centenario y al aniversario 40 de la AHS.
Durante la celebración se entregó, la distinción Arte Fiel, que confiere la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, a instituciones reconocidas por su contribución a la preservación de la memoria y a la vida cultural del territorio: el museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, la Casa de la Nacionalidad Cubana y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba en esta oriental provincia.