Autor: Germán Veloz Placencia
Amado Reyes Ledea ya no se siente tan solo. Se debe, revela con tono jocoso, a la sazón de la comida que consume en el Hogar de Alimentación Comunitaria creado en el Consejo Popular La Agraria, en el municipio Cacocum.
Eloisa Peña Labrada, quien vive con el esposo, lamentablemente postrado, aprecia altamente que el mismo establecimiento les garantice diariamente el almuerzo bien elaborado.
También posee favorable opinión Ubarnel Toledano Santiesteban, otra de las personas en condición de vulnerabilidad atendidas allí.
Yoel Aguilera Pérez, trabajador por cuenta propia, aceptó crear el establecimiento tan pronto se lo propusieron las autoridades del Consejo Popular y de Comercio del municipio. Desde niño conoce a las personas que atiende, una razón más para sazonar con especies y bondad los alimentos que ofrece. Su empeño mayor es crearles un espacio agradable que les quite peso a las penurias cotidianas.
Bastión de apoyo a vulnerables
El funcionamiento de este Hogar de Alimentación Comunitaria es una de las prioridades de Yanelis Valdés Ricardo, coordinadora de los trabajadores sociales en Cacocum, quien ejerce sus funciones con contagiosa pasión.
Al sitio, explica, pueden acudir adultos mayores solos o con otros de ese grupo etario, sin apoyo familiar; personas en situación de discapacidad que no cuentan con amparo de familiares; miembros de familias en situación de vulnerabilidad social, sin condiciones en el domicilio para elaborar los alimentos y, excepcionalmente, embarazadas que convivan en núcleos familiares de baja solvencia económica y necesitan un reforzamiento de la dieta.
La clasificación de quienes acceden al servicio es resultado de un estudio poblacional realizado por trabajadores sociales y otros funcionarios de la Dirección Municipal de Trabajo.
Las buenas relaciones con las personas asistidas comienzan en esa etapa de diagnóstico social y se consolidan tanto, que si alguno no puede asistir por razones de salud o cualquier otro problema, los trabajadores sociales se encargan de llevarles la comida al domicilio, asegurando así que nadie quede desatendido, dice la activa mujer.
Marcha con aprendizaje constante
En la provincia brindan servicio 25 Hogares de Alimentación Comunitaria, a los que regularmente asisten 200 personas en situación de vulnerabilidad, confirma Alfredo Hidalgo Quevedo, especialista de la Dirección Estatal de Comercio Holguín.
Están distribuidos, refiere, en los municipios Holguín, Calixto García, Cacocum, Báguanos, Mayarí, Urbano Noris y Cueto.
Concebido cada uno para atender como máximo a 10 personas, estos «refugios» tienen su génesis en la voluntad de proporcionar alimentos a casos vulnerables residentes en asentamientos que no disponen de establecimientos del Sistema de Ayuda a la Familia (SAF) o las ofertas gastronómicas son escasas o nulas.
Operan, detalla, mediante contratos establecidos entre los TPC a cargo y las Empresas Municipales de Comercio en cada territorio. Al propietario se le entrega una Libreta de Abastecimiento por medio de la cual obtiene, siempre que exista disponibilidad, los productos básicos. Es decir, arroz, granos, aceite y azúcar. «El costo por cada ración diaria es de hasta 50 pesos, con un servicio disponible de lunes a viernes, que debe asegurar al menos el 35 % de las kilocalorías requeridas por los beneficiados».
Las viandas y el plato principal los adquieren localmente. Recurren a convenios con actores económicos, cooperativas y grupos comunitarios, repasa el funcionario.
Al TCP se le otorga una patente de servicio gastronómico que es abierta, por lo que puede elaborar y vender alimentos de varios tipos a la población, tras cumplir la obligación de atender a los comensales registrados en el contrato, puntualiza Adolfo Reyes Almaguer, director de Gastronomía del Grupo Empresarial de Comercio en Holguín.
Con el fin de impulsar el proyecto, añade, el MINCIN también ha proporcionado a los titulares de los Hogares un conjunto de insumos, entre ellos, ollas de cocción, refrigeradores, platos y vasos con los que aseguran la prestación de servicios.
«También tienen la posibilidad de adquirir definitivamentre esos artículos, lo cual será efectivo una vez que transcurra un periodo que confirme que no se retiran del servicio de atención a personas vulnerables».
A diferencia de los establecimientos del SAF, que aseguran a sus usuarios dos raciones al día, los Hogares de Alimentación Comunitaria garantizan una, generalmente en horario de almuerzo, señala el especialista.
En su mente está el buen ejemplo del municipio Cacocum en lo referente al apoyo que da el gobierno local al establecimiento de La Agraria, al participar en gestiones para facilitar el acceso a productos de la comarca, como carnes y viandas, que les son vendidos a precios lo más bajos posible, para abaratar los costos de los almuerzos, a lo que, igualmente, contribuyen entregas gratuitas de cooperativas.
Al abordar la positiva experiencia, Adolfo Reyes relaciona la perdurabilidad de los Hogares de Alimentación Comunitaria con la autonomía municipal, sobre todo con las acciones que permitan a ese nivel producir alimentos y comercializarlos ordenadamente.
Luego, sugiere profundizar en las transformaciones económicas y sociales que animan al país.
