Por Johann Perdomo Delgado
Según Roig, en Cuba se identifican como culantrillo de pozo las especies Adiantum tenerum, Adiantum fragile y Adiantum capillus-veneris, las tres con propiedades medicinales reconocidas. Este autor plantea que esas propiedades son las mismas o parecidas, al igual que en el caso de Adiantum pedatum (culantrillo del Canadá) y Adiantum trapeziforme (culantrillo de monte o doradilla de la tierra).
De todas ellas, quizás la mejor estudiada es Adiantum capillus-veneris, un tipo de helecho del género Adiantum. Se describe como un pequeño helecho vivaz, que alcanza entre 10 y 40 centímetros de altura. Es nativo del oeste y sur de Europa, África, Norteamérica y Centroamérica, pero tiene una distribución cosmopolita.
Se dice que es frecuente encontrarlo en muros, grutas y orillas de arroyos, siendo comúnmente cultivado como planta ornamental. Etimológicamente, adiantum significa «sin humedad» y capillus-veneris se traduce como «cabello de Venus», en referencia a la diosa romana del amor y la belleza.
Este culantrillo de pozo, como se le conoce en Cuba, es una de las especies incluidas en el texto Monografías herbarias egipcias, publicado el pasado año por la Autoridad Egipcia de Medicamentos.
Es una planta medicinal que ha sido objeto de estudio en el mundo moderno y entre cuyos principios activos se han identificado triterpenos, flavonoides, ácidos fenólicos y derivados, saponinas, carotenoides y aceites esenciales.
De acuerdo con este texto, se ha descrito el empleo tradicional de la planta con fines medicinales en el tratamiento de:
• Enfermedades respiratorias: asma bronquial, tos, catarro común, resfriado.
• Enfermedades digestivas: hepatitis viral, litiasis vesicular, dolor de estómago.
• Enfermedades genitourinarias (por su efecto diurético).
• Otros usos: trastornos menstruales, caída del cabello, mordidas de serpientes y arañas.
Aunque se plantea que el empleo del culantrillo de pozo está sustentado fundamentalmente por la información etnomédica documentada, investigaciones modernas validan algunos de sus usos, incluso no tradicionales.
Los extractos alcohólicos y acuosos de la planta han mostrado actividad antimicrobiana frente a bacterias, algunas multirresistentes, incluyendo cepas de Staphylococcus aureus, Escherichia coli, Citrobacter freundii, Pseudomona aeruginosa, Klebsiella pneumoniae y Proteus vulgaris.
También se han demostrado sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, así como su valor en enfermedades endocrinometabólicas como la Diabetes mellitus y la obesidad, a partir de sus efectos en el control de las cifras elevadas de glicemia y de grasas en la sangre. Estas actividades específicas se relacionan fundamentalmente con principios activos tales como flavonoides, saponinas y compuestos fenólicos.
Del culantrillo de pozo se utilizan las partes aéreas con fines medicinales y en la referida monografía egipcia se recomiendan tres preparaciones.
Una es utilizando una cucharada del material vegetal finamente troceado para una o dos tazas, equivalente a 250 mililitros, de agua o leche caliente. La otra es en forma de infusión, agregando dos cucharaditas a una taza de agua hirviendo y dejando infusionar por cinco minutos.
Por último, está descrita la decocción de la planta, utilizando la misma proporción referida para la infusión, pero dejando hervir durante 10 minutos en recipiente tapado.
La forma recomendada de consumo, en cualquiera de las preparaciones, sería de tres tazas en el día.
El culantrillo de pozo no debe emplearse en personas con antecedentes de alergia a la planta, así como tampoco en mujeres embarazadas y que lactan ni en niños.
Es posible que se presenten vómitos asociados a la ingestión excesiva del culantrillo de pozo, por lo cual sería recomendable ajustarse a las dosis y formas de preparación recomendadas.
De esta forma, una planta que quizás no es de las más empleadas en Cuba por sus propiedades medicinales, mantiene el interés del campo de la fitoterapia. Algunos usos tradicionales son mejor respaldados a partir de las actividades farmacológicas demostradas para la planta, mientras que otros nuevos han sido comprobados a través de la investigación.
Entre estos últimos, vale destacar su valor como hipoglicemiante e hipolipemiante, lo cual le hace útil en el control de la glicemia y de las grasas en la sangre.
Así entonces, Adiantum capillus-veneris, una de las especies que se identifican en Cuba como culantrillo de pozo, mantiene vigencia como recurso fitoterapéutico para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural!
-
Medio de información alternativa que alerta sobre campañas de difamación contra Cuba.
Ver todas las entradas