domingo 08 febrero 2026

La cotidianidad como escenario de debate y resistencia

En tiempos de lucha, resistencia, creatividad e incertidumbre, hay escenarios cotidianos que se transforman en verdaderas plazas públicas: los puntos de venta del pan, las paradas de pasajeros o las colas en las agencias bancarias devienen espacios naturales para el debate donde, entre la espera y la necesidad, se cruzan opiniones, preocupaciones y esperanzas.

En el reparto Rajayoga, la panadería Baraguà es uno de esos sitios; más que pan, allí se comparte y consume información. Casi siempre es la diligente y carismática trabajadora gastronómica quien inicia el intercambio al explicar las causas de los atrasos o las irregularidades en la calidad del producto: que si el pan llegó tarde porque la carretilla tirada por caballos no apareció; que si la textura parece galleta por los apagones que estropearon la masa; que si mañana no habrá pan por falta de harina, explicaciones que abren la puerta al comentario colectivo.

Es entonces cuando afloran sentimientos acumulados y no faltan críticas a los panaderos, al administrador, al delegado del Poder Popular o al Gobierno, y en las jornadas más recientes el debate ha girado en torno al bloqueo y sus efectos en la entrada de combustible al país, la escasez de alimentos, de medicamentos y el cuestionamiento a la libreta de abastecimiento; pero también se discute con intensidad y matices diversos, la disposición mayoritaria de resistir ante las presiones externas y continuar defendiendo el proyecto revolucionario cubano.

Aunque en minoría, también se escuchan voces de incertidumbre; algunos vacilan ante el recrudecimiento del bloqueo y las recientes amenazas del presidente estadounidense Donald Trump; otros confiesan insomnios y preocupaciones, y no faltan quienes anhelan un cambio radical de sistema.

Ese debate, vivo y constante, no siempre transcurre de la mejor manera: veces se imponen los tonos elevados y los intentos de imponer criterios, lo que transforma el intercambio en discusión desordenada y, más que dialogar, algunos confrontan; y en ese proceso pueden resentirse el respeto y la capacidad de entendimiento.

De ahí que resulte imprescindible atender estos espacios; la lucha es ideológica y política, y los activistas revolucionarios, militantes del Partido y la Juventud, organizaciones de masas y líderes comunitarios tienen ante sí el reto de “participar, escuchar, argumentar con serenidad, proponer y buscar soluciones”, como expresara el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez en su más reciente comparecencia ante la prensa.

La crisis económica que vive Cuba demanda comprensión, consagración y responsabilidad colectiva: resistir, crear, ahorrar, enfrentar la corrupción y el delito, ser solidarios y, sobre todo, trabajar con optimismo y confianza en la victoria.

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Comentarios
Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
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