domingo 11 enero 2026

Las Cenizas que son Bandera

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Frente a la Universidad de La Habana, donde el pensamiento se agita y la historia respira, un monumento se alza en silencio elocuente.

El 10 de enero de 1976, hace exactamente cuarenta y nueve años justo después de que un asesinato en Ciudad de México truncara una vida que era un huracán, las cenizas de Julio Antonio Mella regresaron.

No a un sepulcro, sino a un pedestal de memoria y lucha que el tiempo declararía Monumento Nacional.Mella, el estudiante. El que en 1923, con la visión clara de quien entiende que el futuro se construye uniendo voluntades, impulsó el Primer Congreso Nacional de Estudiantes.

Soñaba con agrupar a las nuevas generaciones, de la enseñanza media a la universitaria, para ser fuerza motriz de las transformaciones.

De ese empeño brotaría después la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la Liga Antimperialista. Pero su mirada iba más allá de las aulas: ese mismo año fundó la Universidad Popular “José Martí”, para tender un puente de conocimiento hacia los trabajadores, para iluminar con cultura la conciencia obrera.

Mella, el fundador.

Su camino lo llevó, junto a figuras como el poeta-revolucionario Rubén Martínez Villena y el perseverante Carlos Baliño, a la Agrupación Comunista de La Habana en 1924. Y al año siguiente, en 1925, con Baliño y otros, puso la primera piedra del primer Partido marxista-leninista de Cuba.

Fue un acto de fe y de combate en un momento de feroz persecución. Por eso su vida fue una huella constante entre la cárcel y la clandestinidad, hasta aquel enero de 1929 en que las balas del tirano lo alcanzaron en el exilio.Mella, la bandera.

Medio siglo después de aquella fundación partidista, el 22 de agosto de 1975, Fidel Castro, ante la historia y el pueblo, evocó su figura. Sus palabras resonaron como un reconocimiento a la profecía del joven mártir:

“Aun después de muertos somos útiles, porque servimos de bandera”.

Y Fidel afirmó, dirigiéndose a él: “¡Y así ha sido! ¡Tú fuiste siempre bandera de nuestros obreros y nuestros jóvenes… y hoy eres bandera alentadora, ejemplar, victoriosa e invencible de la Revolución socialista de Cuba!”.

Hoy, el complejo monumentario que guarda sus restos no es un sitio quieto. Es un lugar donde el eco de sus fundaciones —la FEU, el Partido, la Universidad Popular— parece entrelazarse con el murmullo estudiantil de la colina universitaria.

Sus cenizas no reposan en el olvido; son, como él predijo y Fidel corroboró, una bandera hecha de memoria y fuego, izada para siempre frente al futuro.

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Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
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