Por Fabián Alexander Pelaez Calas, estudiante de Periodismo.
Cada 25 de enero, el aroma a esfuerzo y la voluntad de transformar materias primas en bienestar se sienten con más fuerza en nuestra provincia. Hoy, Santiago de Cuba se suma a la celebración nacional del Día del Trabajador de la Industria Alimentaria, una jornada que rinde tributo a los hombres y mujeres que, desde el surco hasta la industria, garantizan la mesa de la familia cubana.
La elección de este día no es fortuita. Se remonta al 25 de enero de 1959, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz se reunió con los trabajadores del sector en la Cervecería Modelo de El Cotorro. En aquel encuentro histórico, Fidel destacó la importancia estratégica de esta industria para la soberanía y la economía del país, una premisa que hoy, 67 años después, cobra una vigencia extraordinaria. En Santiago de Cuba, los trabajadores del sector no solo celebran, sino que reflexionan sobre los retos actuales. En un contexto marcado por las limitaciones de recursos y materias primas, la inventiva de los innovadores y racionalizadores (ANIR) en centros emblemáticos como la Empresa de Productos Lácteos, la Cervecería Hatuey, la Empresa de Conservas y Vegetales y las diversas unidades de la Cadena Cubana del Pan, ha sido el motor para mantener las producciones.
El enfoque principal este año ha sido el aprovechamiento de los encadenamientos productivos con el sector agropecuario local para sustituir importaciones y a pesar de la obsolescencia tecnológica en algunas plantas, el compromiso humano prevalece para asegurar productos destinados a la canasta familiar normada y el consumo social.
Durante las jornadas de celebración en los colectivos laborales de la provincia, se entrega la distinción «Pedro Marrero Aizpurúa», mártir del sector, a aquellos trabajadores con 20 y 25 años de labor ininterrumpida y destacada. Es un momento para abrazar a los maestros panaderos, a los maestros cerveceros, a los tecnólogos de la leche y a cada operario que, a pie de máquina, desafía los horarios y las dificultades.
El compromiso de la Industria Alimentaria en Santiago de Cuba sigue firme: avanzar hacia una gestión más eficiente, diversificar las ofertas y fortalecer el control interno.