Desde el mismo triunfo de 1959, el gobierno de los Estados Unidos no dudó en crear y respaldar organizaciones terroristas con el fin de golpear a Cuba donde más daño le hacía: en la economía y lo social, con el objetivo de evitar la consolidación de la revolución que recién había triunfado en Cuba.
La explosión del barco La Coubre y el incendio de la tienda El Encanto en La Habana, los bombardeos aéreos y la quema de campos de caña en varias provincias, son ejemplos de cómo se fue tejiendo una red contrarrevolucionaria que generó gran incertidumbre e inseguridad entre la población en aquellos años. Dichas agresiones no se limitaron solo a lo interno: el gobierno de los Estados Unidos también preparaba grupos de mercenarios y entrenaba fuerzas que posteriormente lanzaría como un ejército para intentar reconquistar el país.
Octubre resultó ser el mes más trágico para Cuba y el más ventajoso para los adversarios. Hubo ataques de aviones estadounidenses a La Habana que causaron la muerte de 2 personas y más de 50 heridos, bombardeos a los centrales azucareros Violeta y Punta Alegre en Ciego de Ávila, ametrallamiento de un tren de pasajeros en Las Villas, bombardeo al central Niágara en Pinar del Río, entre otros sabotajes generados desde el exterior.

Fue precisamente el 26 de octubre cuando, ante un millón y medio de personas frente al Palacio Presidencial en La Habana, Fidel anunció la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) para enfrentar la creciente escalada de agresiones y sabotajes contra objetivos civiles y económicos del país. En ese momento, el comandante en jefe Fidel Castro Ruz proclamó: «Desde hoy les decimos que no tememos a nada ni a nadie, que no tememos las medidas que se traman contra nosotros ni tememos las medidas que tengamos que tomar para combatir a aquellos que intenten destruirnos».
Las Milicias Nacionales Revolucionarias desempeñaron un papel fundamental en la defensa de la revolución en diversas situaciones, desde enfrentar bandas y bandidos en las montañas del oriente, centro y occidente del país hasta momentos cruciales como la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. También jugaron un papel destacado en eventos decisivos como la zafra de 1970, conocida como la «zafra de los 10 millones».
Juan Francisco Rivera, uno de los fundadores de las Milicias Nacionales Revolucionarias, quien tenía 13 años en octubre de 1959 y ahora es jubilado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), comentó: «Fue una etapa muy dura en la que cientos de miles de hombres, mujeres y jóvenes de todo el país se unieron a las milicias, sin pensar en otra cosa que no fuera la defensa de la revolución».
De los momentos más difíciles de la revolución, aquellos primeros años, sin la experiencia necesaria o muchas veces menos que ahora, pero con el triunfo del ejército rebelde muy cercano que se apreciaba como motivaciones en las generaciones de aquel momento. Hoy la lucha se hace mucho más difícil, sin tiempo para respirar, pero seguiremos triunfando.