miércoles 01 febrero 2023
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Depende de todos

Sierra Maestra
Sierra Maestra
Periódico del Órgano Oficial del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en Santiago de Cuba.
Poco falta para que concluya noviembre, un mes que históricamente se ha caracterizado por la alta infestación del Aedes aegypti. Y aunque el dengue continúa siendo el más urgente problema de salud en Santiago de Cuba, comienza a disminuir la tasa de incidencia de la arbovirosis en la provincia
Depende de todos

No puede hablarse aún de un control entomológico ni de una contención notable de la enfermedad; sin embargo a nivel de país son bien recibidas las noticias de que la transmisibilidad del dengue por cada 100 000 habitantes se redujo en un 16,2% durante la semana anterior, según datos del Minsap publicados en Cubadebate.

Asimismo, resulta satisfactorio el hecho de que Cuba acumula 13 semanas consecutivas sin fallecimientos asociados a esta afección, cuya tasa de mortalidad es de 0,77.

Pero, volvamos al contexto santiaguero porque, además de ser el nuestro, es uno de los más complejos en la nación. Para conocer los detalles, Sierra Maestra contactó con Alfredo Cintra Guerra, responsable de Vigilancia y lucha antivectorial en la provincia.

Aquí, como promedio, se detecta al menos un criadero del vector por cada 120 viviendas, para una focalidad de 3 266 (que decrece en 33 focos respecto a igual período del ciclo anterior). Como consecuencia, el riesgo de enfermar sigue siendo muy elevado, con una tasa de incidencia de 65.2 por cada 100 000 habitantes en la última semana.

El promedio diario de atenciones médicas por síntomas presuntivos de dengue, hasta el cierre de esta información es de 297. Y todavía resulta preocupante la cantidad de pacientes que acuden al facultativo con signos de alarma, debido a la circulación de los cuatro serotipos del virus del dengue.

Los territorios más afectados son Palma Soriano, Santiago de Cuba, Contramaestre, Mella y Songo-La Maya, lo que no significa que en otros municipios no haya casos de esta arbovirosis.
Por eso, el llamado a la prevención es una constante, pues extremar las medidas para controlar al mosquito es la manera más eficaz de evitar la infección vírica y detener la epidemia. Se trata de destruir los criaderos en el hogar y en el centro de trabajo mediante el autofocal familiar y laboral.

Aunque mucho se ha repetido, es importante remarcar que este insecto tiene menor probabilidad de reproducirse si garantizamos el tapado hermético de los depósitos de agua y la aplicación a estos de peces larvífagos; la limpieza de patios, azoteas y alrededores de la vivienda; así como la eliminación de desechos sólidos y de latas, botellas u otros objetos que puedan acumular agua. También es necesario enterrar neumáticos viejos y cepillar frecuentemente bebederos de animales.

Si se tiene en cuenta que el Aedes aegypti es una especie resistente, que pone sus huevos en cualquier sitio donde haya humedad, lo mismo en un tanque que en un cascarón de huevo, entonces hay que buscar qué lugares en nuestro entorno pueden servirle como criadero y modificar esas condiciones. Por eso el autofocal tiene que ser sistemático y hay que tomarlo muy en serio.

Algunas claves para entender el riesgo

Según los especialistas, 2022 ya se distingue como el de mayor número de focos registrados en los últimos 15 años. Y en esto han incidido varios factores, pero la escasez de recursos para enfrentar y controlar el riesgo entomológico ha marcado la diferencia respecto a otros períodos.

Para nadie es un secreto que la crisis económica agudizada en extremo por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y el impacto de la Covid-19, ha afectado todos los ámbitos de la sociedad y, por supuesto, la lucha antivectorial ha sido limitada en ocasiones por la falta de abate, de insecticidas, e incluso de combustible, como han explicado en reiteradas ocasiones las autoridades sanitarias cubanas.

Aunque las labores de control vectorial no se han detenido, muchas de las acciones intensivas que en otros años beneficiaron al 100% del universo urbano, no han sido sistemáticas en este año. De ahí la necesidad de que toda la población se sume al empeño de prevenir el dengue.

El mosquito Aedes aegypti es considerado una de las especies invasoras más peligrosas del mundo por la cantidad de enfermedades que puede transmitir, y solo su eliminación reduce la posibilidad de que estas se propaguen.

Actualmente, en la región de Las Américas circulan, además del virus del dengue, los virus del zika y de la chikungunya. Cuba mantiene una estricta vigilancia y, hasta el momento, no se han detectado casos de estas dos afecciones. Pero el riesgo no es descartable porque se trata del mismo agente transmisor y la infestación todavía es elevada.

Un dato interesante es que la OMS incluyó al dengue entre las 10 enfermedades de mayor incidencia en el planeta.

Ahora bien, para comprender a qué nos estamos enfrentando, baste decir que en el contexto epidemiológico actual aumenta la probabilidad de padecer complicaciones severas asociadas al dengue. En consecuencia, saber qué síntomas y signos preceden el agravamiento del cuadro clínico y buscar asistencia médica de inmediato, son claves para evitar el estado crítico y la muerte.

En entrevista con este rotativo, el doctor Alexis Bostic, especialista de segundo grado en Medicina Interna y vicedirector del Hospital Clínico Quirúrgico Docente Ambrosio Grillo Portuondo, alertaba sobre el dolor abdominal intenso y mantenido; las náuseas y vómitos a repetición; las alteraciones de la conciencia como irritabilidad, confusión, desmayos y somnolencia; así como el sangrado en piel y en otras partes del cuerpo. Estas manifestaciones clínicas jamás deben ignorarse, pues el tiempo y la atención médica oportuna son factores determinantes para sobrevivir a la enfermedad.

Sean estas razones motivo suficiente para que los santiagueros actuemos responsablemente a favor del control del Aedes aegypti y, por supuesto, del dengue. Ese es el impulso que urge para transformar la situación epidemiológica en la provincia. Esta no puede ser solo una batalla de Salud Pública, la población tiene que asumir el rol que le corresponde, y los organismos encargados de la recogida de basura, la higienización de la vía pública, el abasto de agua y la supresión de salideros y obstrucciones, también.

Ponerle fin a esta pesadilla depende de todos.

Por Indira Ferrer Alonso

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