Somos socialistas, pero ante todo somos patriotas

Somos socialistas, pero ante todo somos patriotas

Santiago de Cuba, 5 mar.— Dos años luchó Chávez contra un cáncer brutal, pero ni así se doblegó su espíritu. De regreso a su casucha en Sabaneta de Barinas, se le vió como el niño alegre, que vendía dulces por las calles y al que la abuela contaba de los próceres independentistas, el que soñó y fue militar.

La cárcel coronó su fallido golpe de estado, pero que lo convirtió en líder. Fidel lo supo temprano y con la mediación de Eusebio Leal, lo recibió en La Habana como a un Jefe de Estado. Seis años después, y durante los próximos 14, por igual cantidad de elecciones consecutivas, Chávez sería aclamado presidente de Venezuela.

Con él al frente, el gigante productor de petróleo osó desafiar al imperio en sus narices, y aún se recuerda en la ONU cuando tras el discurso de Bush dijo: aquí todavía huele a azufre.

Chávez fue una esperanza para el continente, de los máximos impulsores de la iintegración regional mediante el ALBA-TCP y el MERCOSUR.

A Santiago de Cuba llegó en diciembre de 2007 para firmar 14 convenios de colaboración mutua.

Y a Chavez lo seguían en las calles, como en las redes sociales. Fue precursora de la comunicación política revolucionaria, su cuenta en Twitter @Chavez Candanga.

Cuando urge su recuerdo, no se puede olvidar que el arañero de Sabaneta fue consecuente hasta el final de sus 58 años con la idea que pronunció en su última alocución pública: “somos revolucionarios, somos socialistas, pero ante todo, somos patriotas”.

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