La patria es raíz, es tronco, es árbol al que no se le puede tomar por las ramas, y menos cuando la acecha el gigante de las siete leguas que nos desprecia. Ella es deuda viva, y es la razón, porque:
A MI CUBA LE DEBO haber podido soñar y realizarme;
Yo, hijo de un campesino pobre…
Le debo haber llegado a una universidad y graduarme;
Yo, que antes de la revolución no tuve escuela pública digna donde aprender a escribir y leer…
A MI CUBA LE DEBO haberme curado de los tantos parásitos que hincharon mi vientre;
Yo, que en mi infancia anduve tanto tiempo descalzo y en alpargatas…
Le debo que la tuberculosis y otras enfermedades curables
no hayan sido la causa de muerte de familias enteras;
Yo, beneficiado por un sistema de salud
que millones en el mundo anhelan…
A MI CUBA LE DEBO poder vivir este presente de lucha
por el futuro mejor que aún debe conquistarse;
Yo, que con tantos pueblos y seres humanos he sido solidario…
Le debo estar hoy conversando con ustedes y seguir soñando;
Yo, que tantas noches me acuesto pensando
en qué llevaré a la mesa al amanecer, bloqueado…
A MI CUBA LE DEBO ser el humano imperfecto que soy,
pero en buena medida realizado;
Yo, hijo de campesino pobre,
nacido en el Segundo Frente de mi querido Santiago…
Y si la patria llama, ahí estaremos.
Que nadie piense que nos van a coger a sombrerazos, porque memoria tenemos: la Sierra Maestra, Girón, el Escambray, el derrumbe del campo socialista, el Período Especial, Elián y Los Cinco, el bloqueo petrolero, las lanchas piratas…
¡Memoria, resistencia y creatividad!.