miércoles 02 abril 2025

Luces sobre las sombras

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Granma
Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
El parque solar fotovoltaico Ciego Norte crece a cada hora, y es argumento para una historia contada por parte de los protagonistas, la mayoría jóvenes trabajadores e ingenieros

Por Ortelio González Martínez

Si se observa desde la altura, el campo da la impresión de estar en el «planeta» de los enanos. Hay casi 44 000 pilotes empotrados en la tierra hasta «el cuello», con la mayor porción, más de dos metros, bajo el suelo; encima, un tramo de no más de 40 centímetros.

Es un lugar desbrozado en más de 30 hectáreas de tierra no muy buena para los cultivos agrícolas. Allí la vista se pierde entre pilotes, excavaciones, mesas que soportan paneles solares, el brillo que fulgura en los ojos, entre el ruido ensordecedor de las máquinas y hombres como hormigas gigantes, de aquí para allá, de allá para acá, ocupados en el montaje de las mesas, en casi total silencio.

Pero las apariencias engañan. El parque solar fotovoltaico Ciego Norte es un lugar de gigantes, sobre todo por el esfuerzo que allí se realiza para entregar la obra a finales de febrero de este año, si todos los abastecimientos llegan en tiempo, pues todavía faltan más de 200 contenedores con distintos tipos de recursos.

De cumplirse el cronograma, y el de otros parques en construcción en el territorio, el próximo verano la provincia avileña pudiera convertirse en la primera del país en autoabastecerse de corriente en el horario pico del mediodía, algo que llamará la atención de quienes ahora conocen del porqué de ese esfuerzo, que llevará a la nación a disponer, en el presente año, de 55 nuevos parques solares fotovoltaicos, en correspondencia con la estrategia de transición energética que prevé la instalación, hasta 2028, de 92 parques, que aportarán más de 2 000 megawatts (mw) de potencia.

«SEMBRAR» PILOTES, A TODA VELOCIDAD

Sin que alguien se asombre, fue necesario traer operadores chinos cuando comenzaron a romperse las máquinas de aquel país, sometidas a un esfuerzo mayor que la potencia para la cual estaban diseñadas, dada la longitud de los pilotes para empotrar; en tanto este parque, y el que está en construcción en la comunidad La Yuca, en el municipio cienfueguero de Abreus, son los únicos en Cuba que disponen de este tipo de soporte, según los especialistas consultados.

Ello obligó a la parte cubana a buscar soluciones, como sustituir los tornillos por campanas en las máquinas barrenadoras, aditamentos construidos en la planta mecánica Ignacio Agramonte, de Camagüey; en los talleres avileños de la unidad empresarial de base

Ferroazuc, de Ciro Redondo; en la Planta Fabric Aguilar Noriega, de Villa Clara; y hasta en la propia China, adonde fueron a parar los prototipos diseñados por los especialistas del patio.

«Los chinos», como los nombran aquí en modo familiar, impregnaron una manera diferente de trabajo. Lo dice sin menoscabo Daniel Carrasco, al frente de la Dirección Integrada de Proyectos del parque; y lo ratifican otros especialistas, con quienes Granma compartió.

«Al principio fue difícil la comunicación. Cuando vimos la manera en que trabajaban, con llegada bien temprano a la obra, salida bien tarde –hasta nueve y diez horas de trabajo–, con descanso de apenas media hora para el almuerzo, las gotas de sudor y aquella paz interior, sin inmutarse, sin dejar de trabajar, sin beber agua fría, pensamos en que habíamos ganado la batalla en la hinca de los pilotes.

«Los cubanos, no acostumbrados al ritmo, a esa faena, se dejaron “arrastrar” y, juntos, llegaron a enterrar mil pilotes. En unos 40 días hincaron más de 18 000 de estos elementos, luego de que las máquinas fueran sometidas a una innovación que sustituyó los pasadores por copas más resistentes».

En correspondencia con la velocidad en la hinca de pilotes, cuentan, la ucm, una de las fuerzas constructoras, se vio obligada a contratar a jóvenes del servicio militar para poder seguir el ritmo de los asiáticos. Ellos, los jóvenes, también se convirtieron en leones en el trabajo.

De ello da fe Jorge Alejandro Jiménez VivaWWs, de 25 años, ingeniero civil, especialista principal en Ciego Norte. «Ufff, esos muchachos trabajaron duro de verdad. Ellos les llevaban los pilotes a las máquinas. Cada pilote pesa 81 libras. Había que levantarlos entre dos. Hubo momentos en que tuvimos que poner tres, porque cuando esos muchachos levantaban hasta 200 elementos en una jornada, imagínate».

Era difícil seguir a los chinos y a sus máquinas hundiendo los pilotes en la tierra, es como hundir una barrenadora. Los chinos con sus máquinas y los cubanos con las de color verde, de otro tipo. Las de ellos rendían más. ¡Qué manera de trabajar, qué resistencia! Fue así la historia de cómo los chinos «arrastraron» a los cubanos.

CÁLCULOS DE EXACTITUD

Los cálculos no pueden fallar, ni en la terminación del parque ni en las labores del montaje. Daniel, José Alejandro y todos allí trabajan con esa idea. Ambos despliegan los proyectos sobre la mesa y explican el cronograma. Comentan que lo único que los llevaría a incumplir sería que no arribaran al país los componentes que faltan. «Mientras más demoren, más intenso será el trabajo nuestro», afirma Daniel.

«Podríamos haber comenzado a poner las mesas en noviembre, pero no teníamos los recursos a pie de obra», continúa. «Terminamos de poner los pilotes el 11 de diciembre, y el 17 fue que llegaron los tornillos para armar las mesas. Ante esa realidad, nos vimos obligados a incrementar las fuerzas. En principio pensamos en 15 cuadrillas. El tiempo nos daba. Entonces, aumentamos la cifra. Ahora mismo, dentro del parque, hay más de 200 personas, solo en la armadura de mesas, labor que no es difícil, pero requiere de habilidad».

José Alejandro asegura que la ruta más crítica está en los componentes que no han llegado: «Si los siete inversores de 3,25 mw, junto a los transformadores, que vienen en contenedores, vía marítima, no están antes del 15 de febrero, no se puede entregar energía con antelación al 15 de marzo. Habría que hacer un maratón imposible, y no podríamos estirar los días más allá de las 24 horas.

«No obstante, hoy el parque está al 60 %, con 269 mesas armadas, 222 con paneles puestos y 146 certificadas, labor que realizan 27 brigadas formadas por entre cinco y ocho trabajadores. A la vez, se comienza a laborar en el alumbrado interior y en la malla de tierra, es decir, en el conjunto de todos los elementos, conexiones eléctricas y dispositivos que forman parte de una puesta a tierra».

En el recorrido por el área acompaña el jefe de ejecución de obra, Leudis Pupo Alegría, ingeniero en Tecnologías Nucleares y Energética, graduado en 2013, en el Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (InSTeC), de la Universidad de La Habana.

Explica que los trabajos requieren de gran precisión. Las fuerzas habitualmente no realizan esas labores.

Lo confirma Héctor Jobe Pacheco, trabajador de la empresa Indalecio Montejo: «Aquí montamos paneles solares; allá, conformamos estructuras para naves y muebles; damos formas a los tubos. En los inicios nos costaba trabajo llegar a las dos mesas diarias. Ya sobrepasamos ese número. No es tan fácil como nos pintaron el panorama. El trabajo requiere de mucha precisión: distancia entre un elemento y otro, el atornillado, mantener la escuadra…».

La calidad la garantiza, además del propio obrero, un grupo de cuatro verificadores. Leonardo Valdés, supervisor de zona, es uno de ellos. «Superviso desde que ponen los pilotes, que todo quede a nivel, hasta el último objeto de obra del parque».

Juan Carlos Sorí Jiménez, de la ueb Fuentes Renovables de Energía, de la obe, dice que perdió el pelo en estas labores (más de 30 años en tales menesteres); primero, montando sistemas de solares aislados por toda la geografía avileña, y después, en los parques. «No solo revisamos los trabajos, sino que los certificamos. En este parque se labora con mucha calidad, y somos fieles veladores de que todo se haga bien.

«Las fallas son mínimas –argumenta–. Las corregimos, revisamos y certificamos el trabajo que ellos hacen. Hay calidad, mucha calidad. En estos momentos, el trabajo es un poco lento porque las mesas son un poquito trabajosas a la hora de armarlas. Ayer ensamblaron dos estructuras y pusieron los paneles de esas dos mesas. Con los días, ellos avanzarán más, y podrán hacer las dos mesas diarias, que es lo que se pide para, al final, cumplir con el programa de entrega».

Un día se parece a otro. Así pueden resumirse las jornadas de trabajo en el parque fotovoltaico Ciego Norte, contadas por los propios protagonistas, la mayoría jóvenes trabajadores e ingenieros, que laboran de manera silenciosa para que haya más luces que sombras, porque el Sol, con la misma luz que quema, alumbra.

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Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
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