viernes 29 agosto 2025

A 64 años del vil asesinato de Conrado Benítez

Ante la necesidad de mejorar la situación educacional del país dejada por casi medio siglo de República neocolonial, en los meses iniciales de 1960 el Gobierno Revolucionario convocó a la juventud a transformarse como maestros voluntarios y prestar servicios en las montañas, por ser en estas zonas donde más necesario era resolver el grave problema de la enseñanza.

Entre los tres mil jóvenes que respondieron a ese llamado se encontraba el matancero Conrado Benítez García, de 18 años de edad, que luego de recibir la preparación necesaria en Minas del Frío en la Sierra Maestra, fue ubicado en la escuela Pitajones, en la región de Trinidad, en Sancti Spíritus, donde enseñaba a cuarenta y cuatro niños por el día e igual número de adultos en la noche.

El 4 de enero de 1961 al regresar del receso escolar de fin de año, con juguetes para regalar a sus alumnos el Día de Reyes, Conrado Benítez fue detenido en su escuelita por la banda de contrarrevolucionarios de Osvaldo Ramírez, principal cabecilla de los alzados en el Escambray, siendo trasladado hasta la finca Las Tinajitas, en la zona de San Ambrosio, donde se encontraba el campamento de los bandidos.

En ese sitio el joven maestro fue encerrado en una jaula de madera donde al muchacho le tiraban piedras y palos y lo insultaban con grandes palabrotas, hasta que llegó el cabecilla Osvaldo Ramírez, proponiéndole a Conrado que le perdonaba la vida si se unía a su banda, a lo que él respondió que ante todo era un revolucionario.

Eso bastó para que al amanecer del 5 de enero de 1961, hace hoy 64 años, el maestro voluntario de 18 años de edad Conrado Benítez García fuera sacado de la jaula donde se encontraba, obligado a caminar con una soga en el cuello por el monte recibiendo todo tipo de maltrato físico por los integrantes de la banda contrarrevolucionaria, hasta que finalmente fue ahorcado en un árbol, no sin que antes su cuerpo fuera suspendido y bajado varias veces como si fuera un muñeco y acuchillado por los bandidos.

Igual suerte corrió el campesino Eliodoro Rodríguez, simpatizante de la revolución y beneficiado por la Ley de Reforma Agraria, que le entregó la tierra que trabajaba para el sustento de su familia. Este fue el delito de ese humilde guajiro quien acompañó en la muerte al joven maestro voluntario Conrado Benítez.

Los autores de estos crímenes, Osvaldo Ramírez y su banda de alzados en la región de Trinidad, en el Escambray espirituano, respondían directamente al agente de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos José Ramón Ruiz Sánchez, que actuaba bajo la fachada del Frente Revolucionario Democrático, que tenía indicaciones precisas de la CIA de sembrar el terror para impedir lo que posteriormente fue la Campaña Nacional de la Alfabetización que se llevaría a cabo en ese año 1961 y de la cual puede considerarse a Conrado Benítez como su primer mártir.

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Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…