El 20 de agosto de 1900, hace hoy 124 años, nació en la villa de Guanabacoa, La Habana, Rita Aurelia Montaner Facenda, considerada como la más genuina intérprete de la música cubana en todos sus géneros y la más extraordinaria actriz del teatro, el cine, la radio y la televisión cubanas, ganándose por ello el calificativo de LA ÚNICA.
Rita inició sus estudios de piano a los 3 años y los terminó a los 17, junto con los de solfeo, teoría y armonía. Fue la primera voz femenina que se escuchó a través de la radio la PWX, de la Cuban Telephony Company en 1922 y ese mismo año se destacó en el primer concierto de música cubana organizado por el Maestro Jorge Ankerman en el Teatro Nacional.
Asimismo la Montaner fue fundadora en 1927 del Teatro Lírico Nacional en el Teatro Regina, en la compañía dirigida por Ernesto Lecuona y Eliseo Grenet. De igual forma contribuyó a enaltecer la música folklórica destruyendo los prejuicios que existían por los ritmos afrocubanos.
En 1928 Rita viajó por primera vez al extranjero para presentarse en Nueva York, Estados Unidos, país al cual regresó cinco años después con significativos contratos. También realizó giras por Francia, España, Méjico, Argentina y otras naciones latinoamericanas cosechando numerosos éxitos y filmando varias películas.
En 1940 comenzó la Montaner a incursionar como actriz de radio y actuando en programas donde ejercía la sátira política con el personaje de la chismosa, el cual fue suspendido por el primer gobierno de Batista. En 1950 inauguró la Televisión Cubana y actuó en muchos programas como “Rita y Chucho” y “Jueves de Partagás”, entre otros.
En 1957 ya enferma de cáncer se le hizo a Rita Montaner el más grande homenaje nacional tributado a una artista transmitido por la CMQ Televisión y el Canal 4, a los cuales se unieron 20 emisoras de radio del país.
El 17 de abril de 1958, a la edad de 57 años Rita Montaner falleció en La Habana y en la despedida de duelo el locutor y animador Germán Pinelli señalaba: “El pueblo de Cuba ha perdido parte de su corazón porque Rita representaba la parte misma de su alma. Ella era un nombre a cuyo reflujo maravilloso se movía nuestra más honda alegría”