martes 29 noviembre 2022
EnglishFrenchItalianPortugueseSpanish

Jesús Menéndez, una vida en defensa de los trabajadores cubanos

Prensa Latina
Prensa Latina
https://www.prensa-latina.cu/
Jesús Menéndez, una vida en defensa de los trabajadores cubanos

Jesús Menéndez Larrondo, quien nació el 14 de diciembre de 1911 en una humilde vivienda rural en el pueblo de Encrucijada, antigua provincia de Las Villas, se convertiría en líder de los trabajadores azucareros y, por ende, en un enemigo de la burguesía dominante y del imperialismo norteamericano.

Su modesta familia de trabajadores, descendientes de combatientes mambises, forjó el carácter de quien el poeta nacional Nicolás Guillén definió años después de su muerte como “El General de las Cañas” por las conquistas arrancadas a los dueños en favor de los obreros.

Pese a su corta vida, segada por un sicario a sus 37 años, es difícil resumir su rica trayectoria de lucha. Fue miembro del Partido Socialista Popular desde 1931. Cuando sólo tenía 21 años, Menéndez crea en 1932 el Sindicato Nacional Obrero de la Industria Azucarera (SNOIA), se vincula al proceso de radicalización de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), y en 1934 participa en el IV Congreso Obrero, también llamado de Unidad Sindical, que da una estructura vertical de dirección al Movimiento Obrero Cubano.

En 1936, a sus 25 años, funda junto a Lázaro Peña la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) y en 1939 crea la Federación Nacional de Obreros Azucareros, cuando ya era el líder de ese sector de todo el país. Por su labor al frente de los obreros azucareros, es designado el 15 de noviembre de 1939, delegado a la Asamblea Constituyente de Cuba y en 1940 es electo Representante a la Cámara de Diputados por el Partido Unión Revolucionaria Comunista, convirtiendo su labor en un enfrentamiento constante a la burguesía y al imperialismo.

En la década de 1940 fue reelecto una y otra vez secretario general de la Federación Nacional de Obreros Azucareros, siendo decisiva su contribución a la unidad y organización de los mismos en defensa de sus derechos y a la formación de su conciencia revolucionaria.

En solo siete años, de 1940 a 1947, gracias a su gestión se logró arrancarle a la oligarquía dominante, un total de 631 millones de dólares en favor de los trabajadores de la industria azucarera. Sus conquistas más significativas fueron el Diferencial Azucarero, la Caja de Retiro Azucarero y la Cláusula de Garantía, beneficiosas para la economía cubana y para el ingreso familiar de los trabajadores. También logró el pago de horas extras, la elevación del salario a los trabajadores azucareros, su inclusión en el retiro, la higienización de los bateyes en los centrales y otras medidas de carácter social.

Se rebeló igualmente Menéndez contra las posiciones serviles y entreguistas que se inclinaban ante los poderosos conquistadores extranjeros, que habían hecho aprobar en el Congreso norteamericano una ley lesionando la cuota azucarera cubana. Eso, fustigó, significaba una agresión a la economía de Cuba y una afrenta a la dignidad de la Patria y proclamó que los cubanos no aceptarían nunca esa humillación y llamó a unirse contra aquella ofensa.

Conocedor del carácter indomable, inclaudicable y antimperialista de Menéndez en defensa de los obreros, el gobierno del Partido Auténtico de Ramón Grau San Martín decidió eliminar al líder azucarero. Ese crimen se le encargó el tristemente célebre Joaquín Casillas Lumpuy, entonces capitán de la Guardia Rural.

El 22 de enero de 1948 el capitán Casillas subió en Manzanillo al tren en el que viajaba Menéndez con la intención de detenerlo. Debido a su inmunidad como parlamentario, éste rechazó la orden por ilegal y se negó a seguir al militar, dándole la espalda. Casillas entonces le dispara tres veces dándole muerte.

El capitán Casillas fue enjuiciado y encontrado culpable del asesinato en la causa 91 de 1948, donde el acusador por la familia fue el abogado Carlos Rafael Rodríguez. Sin embargo, pronto quedaría en libertad. En 1958 fue ajusticiado luego de ser capturado en la Batalla de Santa Clara y juzgado.

El sepelio de Jesús Menéndez constituyó una impresionante demostración de duelo popular. Las ideas sociales y políticas por las que luchó y murió se confirman hoy en la obra de la Revolución, y esas banderas siguen firmemente enarboladas por el movimiento obrero revolucionario cubano.

Por Pedro Rioseco

Autor

Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp
Email
Print

Noticias Recientes

Noticias Populares

Comentarios Recientes

Noticias Relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.