Los Mártires de Virginius y el proyecto De la ciudad, las calles y sus nombres

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Santiago de Cuba, 11 nov.— En Santiago de Cuba el nombre de cada calle cuenta una historia, y estas denominaciones alcanzan relevancia porque están asociadas a hechos que se vinculan al mismo proceso que enraizó la nacionalidad cubana y marcan sucesos de nuestro devenir revolucionario.

¿Cuántas veces pasamos por una de las arterias santiagueras llamada Mártires de Virginius y no nos detenemos a pensar qué hay detrás de ese nombre? Y aunque quede la curiosidad en grandes y chicos, no siempre dedicamos el tiempo suficiente para conocer algo más sobre el lugar donde nacimos y a veces vivimos toda una vida, por lo que ese lugar forma parte directa de nuestra identidad.

Fue esta curiosidad la que llevó a la museóloga retirada Sara Inés Fernández a fundar el Proyecto socio-comunitario De la ciudad, las calles y sus nombres, grupo que no dejó pasar por alto los acontecimientos ocurridos en esta ciudad durante los días del 4 al 8 de noviembre de 1873.

Todo comenzó aquel 31 de octubre de 1873, cuando el vapor estadounidense Virginius cargado con armas y municiones destinadas a los mambises cubanos, fue capturado en aguas británicas por la corbeta española Tornado y conducido a Puerto Príncipe, actual Santiago de Cuba. La nave transportaba a 155 pasajeros, 52 de ellos estadounidenses y británicos, el resto de nacionalidad cubana, y todos fueron declarados prisioneros.

Panteón de los Mártires del Virginius en el Cementerio Santa Ifigenia/Foto Radio Mambí

Sometidos a un Consejo de guerra verbal en la fortaleza de Dolores el 2 de noviembre de 1873, se decidió condenar a los líderes de la expedición del Virginius a que se ejecutaran inmediatamente. Ese mismo día fueron desembarcados y llevados a prisión y el 3 comenzaron a ser juzgados y condenados.

Fue precisamente el 4 de noviembre, que los cuatro oficiales de alta graduación del Ejercito Liberador, Bernabé Varona, Pedro Céspedes, William Ryan y Jesús del Sol, fueron fusilados por la espalda a las 6 de la mañana, para convertirse en las primeros Mártires del Virginius.

Con ellos se inició una matanza que continuó el 7 de noviembre a las 4 de la tarde cuando fueron fusilados 37 tripulantes, y el 8 de noviembre pasaron por las armas a otros 12 expedicionarios hasta sumar 53 las personas que ingresan la lista de los Mártires del Virginius.

En el conocido Matadero, en el mismo lugar donde ocurrió el fusilamiento de Perucho Figueredo creador de nuestro Himno Nacional, el 17 de agosto de 1870, se realizó esta aniquilación masiva que se detuvo debido a una carta que enviada a Burriel, por el comandante de la fragata británica Niobe Lambton Lorraine quien amenazó con bombardear la ciudad de Santiago de Cuba sino se ponía fin a estas ejecuciones.

Luego de llegados a acuerdos diplomático entre las partes implicadas: España, y Estados Unidos, y definirse el destino de los sobrevivientes el, Virginius fue trasladado con la intención de remolcarlo hacia la Florida, y anclarlo en Nueva York, pero las pésimas condiciones de la embarcación y el rápido deterioro de las condiciones del tiempo, impidió este objetivo y el barco se hundió el 26 de diciembre de 1873 en aguas atlánticas cerca de cabo Hatteras.

Una trágica historia encierran estos días, del 4 al 8 de noviembre, una efeméride para recordar tal y como trasciende en el tiempo ese hecho conocido como Los Mártires de Virginius, un pasaje que está muy ligado a la ciudad de Santiago de Cuba por haber ocurrido aquí esa matanza, y porque se perpetua ese hecho en la calle y su nombre homónimo a este acontecimiento. (Agustina Bell Bell)

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