Homenaje a Eduardo Heras León, maestro de juventudes y artillero baletómano

Homenaje a Eduardo Heras León, maestro de juventudes y artillero baletómano

La Habana, 10 feb.— El destacado profesor y narrador cubano Eduardo Heras León, a quien se dedica la XXVIII Feria Internacional del Libro Cuba 2019, recibió este sábado un sinnúmero de elogios y agradecimientos en la Sala Nicolás Guillén, de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, como parte de las actividades de esta fiesta de las letras cubanas.

En el panel, de lujo por cierto, estuvieron el narrador, periodista, traductor literario y crítico musical, Germán Piniella; Víctor Casaus, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau; Silvio Rodríguez, cantautor, guitarrista y poeta cubano; Dazra Novak y Elaine Vilar, escritoras jóvenes alumnas de Heras León; Miguel Cabrera, historiador, crítico de danza, editor y profesor; Pedro Simón, investigador literario y escritor; y el narrador, ensayista y profesor de arte, Francisco López Sacha.

Precisamente, este último resaltó esa unión asombrosa entre el artillero de Ejército y División en la Unión Soviética y el crítico de ballet que representó Eduardo Heras León, quien, según él, también ha demostrado que la escritura puede ser enseñada, y más con ese tremendo libro de técnicas narrativas que se titula Los desafíos de la ficción, que sirvió de base para el primer curso del programa Universidad para todos, de la televisión cubana, del cual Eduardo fue profesor.

Víctor Casaus significó la larga trayectoria como narrador del “Chino”, como se le conoce a Heras León, quien se inició con la obtención del Premio David, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en 1968, y la posterior publicación del libro ganador bajo el título de La guerra tuvo seis nombres.

Casaus recordó una nota publicada en la revista Pensamiento Crítico en la que se decía que si no existieran otros tantos ejemplos, el del libro La guerra tuvo seis nombres, serviría también para negar cierta tendencia a la grandilocuencia epopéyica, al englobamiento insípido y grandilocuente que deja escapar la verdadera esencia del tema; hay en su obra mucha emoción y epicismo verdadero.

El director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau aprovechó la ocasión para entregarle al maestro el Premio que otorga ese centro, en cuyas palabras escritas refiere que se otorga el reconocimiento por su admirable ética literaria y personal, y su compromiso con la Revolución, la literatura y la verdad; por su capacidad generosa para compartir conocimientos, saberes e ideas, sobre todo a los jóvenes; y por su formidable ejemplo de resistencia y participación.

Germán Piniella hizo alusión al libro que en 1970 obtuvo Mención única en el Concurso Casa de las Américas, en el género cuento, Los pasos en la hierba, cuya publicación cayó en el vórtice de una muy conocida polémica en el campo ideológico cultural, que conllevó a Heras León a abandonar las aulas universitarias y trabajar en la Fábrica Vanguardia Socialista, en fundición y forja de acero.

Admiro al “Chino” por su talento, ese que le permitió sobresalir en tantos campos de la vida, que le hicieron llegar de lustrar zapatos para ganarse unos centavos siendo niño hasta ser el hombre que homenajeamos hoy, lo hizo a fuerza de disciplina y tesón, que le dieron la entereza para soportar los embates del quinquenio gris; Eduardo no se creyó más importante que el país y es digno miembro de la generación de la fidelidad, manifestó.

Silvio Rodríguez reconoció el ejemplar trabajo editorial desarrollado por Heras León y agradeció esa forma en que el prestigioso fundador del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso supo enfrentar y llevar la procesión que le correspondía como un ser enigmático; admirable es que no haya cejado en lo que ama, con una reconocida excelencia, señaló.

Dazra Novak y Elaine Vilar, escritoras jóvenes alumnas de Heras León en el Onelio Jorge Cardoso, reiteraron el orgullo que sienten por la calidad profesional y personal de su profesor, y dejaron bien claro que cientos de jóvenes dentro y fuera del país le deben su obra a Eduardo.

Al cierre del encuentro, el querido y admirado “Chino”, como sentenció Miguel Cabrera, dialogó con los lectores presentes y puso a su disposición textos de diferentes etapas de su producción literaria. (José Alemán Mesa)

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