domingo 14 junio 2026

Otro despertar de Antonio Guiteras: A 91 años de su muerte, la vigilia del hombre que no supo rendirse

El primero de agosto de 1933, Gerardo Machado se fue a bolina —como después cantaría Noel Nicola— y el pueblo respiró victoria. Pero aquel aire duró poco. Sin rumbo ni timón, la euforia se diluyó entre presidentes que entraban y salían como prendas usadas.

Llegó entonces el Gobierno de los Cien Días, una ráfaga breve y encendida. En medio de aquella tormenta, un joven de apellido Guiteras asumió la secretaría de Gobernación. No vino a administrar el orden impuesto, sino a imponer la voluntad del pueblo por encima del tutelaje extranjero.

Antonio Guiteras Holmes tenía entonces apenas veinticinco años. A su lado gobernaban Ramón Grau San Martín, con su sueño auténtico aún fresco, y un Fulgencio Batista al que nadie tomaba todavía en serio, pero que Tony ya olfateaba como amenaza.

En pocas semanas, Guiteras hizo lo que otros no se atrevían: jornada de ocho horas, salario mínimo, rebaja de la luz y los alimentos, autonomía universitaria, y la promesa de una Constitución hecha por cubanos.

Todo a contrapelo del poderoso vecino del norte.No era un improvisado. Venía de fundar la Unión Revolucionaria en 1932, luego la TNT, más tarde Joven Cuba.

Su método no admitía tibiezas: insurrección en el campo, lucha clandestina en las ciudades, huelga general como golpe definitivo. No alcanzó a verlo cumplido —esa faena la retomaría después el 26 de Julio—, pero dejó el camino marcado.

La embajada de Estados Unidos y los generales cubanos no tardaron en reaccionar. Derrocaron al Gobierno de los Cien Días y escribieron su nombre en una lista breve y mortal.

Lo acorralaron en El Morrillo, Matanzas. Allí, junto al venezolano Carlos Aponte, lo esperaron las balas. Cuentan que ni siquiera entonces su mirada se aflojó. Murió como vivió: solo ante las fieras, pero entero.A 91 años de aquel día, Antonio Guiteras no descansa.

No porque no merezca el sueño, sino porque su ejemplo —fiero, incómodo, luminoso— sigue despertando cada vez que alguien elige no arrodillarse.

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Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
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