Batalla del Jigüe último desastre para la ofensiva batistana

Margarita Piedra Cesar
Margarita Piedra Cesar
Jefa de redacción digital
Batalla del Jigüe último desastre para la ofensiva batistana

La Batalla del Jigüe, entre el 12 y el 21 de julio de 1958, y la victoria alanzada por el Ejército Rebelde resultó vital para la ofensiva general de verano trazada por el ejército de la dictadura contra la Sierra Maestra con el propósito de acabar con la insurgencia guerrillera en las montañas orientales y eliminar a su líder el Comandante en Jefe Fidel Castro, al extremo que esa operación fue denominada “Fin de Fidel”.

En el Jigüe, un intrincado paraje de la Sierra Maestra, tenía su campamento el Batallón 18 de Tropas Élites de la tiranía al mando del Comandante José Quevedo, integrado por 314 efectivos bien armados que durante los diez días de combate fueron apoyados por intensos bombardeos y ametrallamientos de la aviación de la dictadura y otros 352 soldados del Batallón Los Livianos, que fueron enviados a la zona como refuerzo tras el inicio de la batalla en la mañana del 11 de julio.

Sin embargo ya las tropas rebeldes habían ocupado posiciones claves en los alrededores del campamento y en zonas aledañas para impedir el movimiento de soldados que no podían salid del Jigüe, ni el refuerzo subir hasta dicho lugar, sin ser atacados por las fuerzas rebeldes causándoles numerosas bajas.

Durante los 10 días que se prolongó esa batalla se luchó encarnizadamente en sitios como Gran Tierra, Río la Plata, Pico de Manacas, y Purialón, lugar donde se libró uno de los más fuertes combates con el saldo para el ejército batistiano de 37 muertos, numerosos heridos y la captura de gran cantidad de armas y unas 20 mil balas de diferentes calibres, aproximadamente.

Incapaz de poder salir de aquel infierno en que estaban metidos desde el mismo inicio de la batalla, el 21 de julio de 1958, el Jefe del Batallón 18 del ejército comandante Quevedo se rindió incondicionalmente al mando rebelde, instante que marcó el fin de la ofensiva general de verano del régimen de Batista en la Sierra Maestra.

Durante los 75 días que se prolongó esa ofensiva en la Sierra Maestra el ejército empleó unos 4 MIL soldados, utilizó una veintena de aviones bombarderos y de caza, así como avionetas y helicópteros, además de varias baterías de artillería de montaña obús de 75 milímetros, baterías de morteros de 81 y 60 milímetros, así como tanques y el apoyo de buques de la marina de Guerra.

La Batalla del Jigüe y la victoria alcanzada el 21 de julio de 1958, tiene el mérito histórico de haber sido el último descalabro de la ofensiva batistiana en la Sierra Maestra, y el inicio del paso arrollador del Ejército Rebelde hacia el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de MIL 959.

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