23 de marzo de 1878: Reinicio hostilidades después de la Protesta de Baraguá

Margarita Piedra Cesar
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El 23 de marzo de 1878 hace 144 años, tal y como se había acordado en Mangos de Baraguá entre los generales Arsenio Martínez Campo y Antonio Maceo Grajales, se reanudaron las hostilidades entre los colonialistas españoles y los mambises orientales, lo cual puso de manifiesto la voluntad de los cubanos de mantener la lucha hasta lograr los objetivos supremos de la misma: la independencia de la isla y la abolición de la esclavitud.
23 de marzo de 1878: Reinicio hostilidades después de la Protesta de Baraguá

Santiago de Cuba, 23 mar.— El 23 de marzo de 1878 hace 144 años, tal y como se había acordado en Mangos de Baraguá entre los generales Arsenio Martínez Campo y Antonio Maceo Grajales, se reanudaron las hostilidades entre los colonialistas españoles y los mambises orientales, lo cual puso de manifiesto la voluntad de los cubanos de mantener la lucha hasta lograr los objetivos supremos de la misma: la independencia de la isla y la abolición de la esclavitud.

Sin embargo, lo más significativo de esta fecha no está en el hecho mismo de seguir combatiendo contra España, sino que en esta nueva etapa de lucha se produjo un cambio en la vanguardia revolucionaria al ascender a posiciones relevantes hombres que representaban a la clase más humilde de la población cubana de entonces, cuya figura más sobresaliente era el propio General Antonio Maceo Grajales.

En esos hombres que acompañaron al General Antonio durante la Protesta de Baraguá está expresado el espíritu más sólido e intransigente de nuestro pueblo al no aceptar el humillante Pacto del Zanjón y de ahí la decisión de continuar la guerra.

En Baraguá estuvieron hombres como el Mayor General Manuel Calvar, los Brigadieres Félix Figueredo, Guillermón Moncada y Quintín Banderas; los Coroneles Flor Crombet y Leonardo de Mármol; los Teniente Coroneles José Maceo, Fernando Figueredo, Limbano Sánchez, Juan Rius Rivera y Pablo Beola, entre muchos.

Todos ellos luchadores de diez años, hombres de probada lealtad a la revolución y a la causa independentista, que se pusieron al frente de sus tropas, sobre todo en la región oriental, excluyendo Las Tunas, para continuar una guerra que no tenía futuro por las condiciones adversas en que debía desarrollarse y que no permitían llevar adelante la contienda por mucho tiempo.

Al Mayor General Antonio Maceo Grajales el Gobierno en Armas le dio una misión de viajar al exterior para buscar apoyo para la continuación de la lucha. Al salir de Cuba y viajar a Jamaica con ese fin se preservó la vida del Titán de Bronce, que con toda seguridad hubiese continuado combatiendo a los españoles hasta sus últimas consecuencias.

Ya en mayo de 1868 habían cesado las hostilidades en toda la isla. Arsenio Martínez Campos y el Pacto del Zanjón lograron su objetivo apagando las llamas encendidas de la Revolución de un pueblo que añoraba su libertad y por ella luchó durante diez años. Se inició así la llamada por José Martí Tregua Fecunda.

Como había expresado el Capitán General de la isla Arsenio Martínez Campos, Maceo era la clave de la paz, pero también con su Protesta de Baraguá, el Titán de Bronce dejó encendida la llama de la Revolución, que 17 años después incendiaría la isla de extremo a extremo bajo la dirección del Partido Revolucionario Cubano creado por José Martí.

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