Fidel así te veo a cinco años de tu muerte

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Santiago de Cuba, 25 nov.— Qué pronto pasaron cinco años. Qué pronto pasaron los 1825 días que marcan el quinto aniversario del fallecimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Pero los redentores no tienen tiempo y su paso por la existencia no puede encerrarse entre dos fechas, nacer y morir, porque ellos son como el sol que en la claridad o en la oscuridad están ahí, permanentemente, irradiando la luz y la energía vitales para la vida.

Fidel es nuestro redentor y por eso, en estos 1825 días, no hemos dejado de sentirlo presente cada hora, cada minuto, o cada segundo de la vida de nuestro pueblo, presente en cada obra que se levantó con sus ideas, muchas de las cuales trascienden las fronteras de la isla y se extienden por toda América Latina, por África o por el mundo. Donde haga falta un bien está un cubano, que es como decir está Fidel.

En ese sentido, evoquemos lo dicho en Cienfuegos el 5 de septiembre de 1959 por el entonces Comandante Raúl Castro Ruz: “Fidel está donde quiera que se trabaje, Fidel espiritualmente está donde quiera que la Revolución avance, Fidel está donde quiera que una intriga se destruya, donde quiera que un cubano se encuentra laborando honradamente, dondequiera que un cubano, sea el que fuere, esté defendiendo la Revolución. Allí estará Fidel”.

Aunque pronunciadas hace 62 años esas palabras pueden haber sido dichas hoy, porque ya desde mucho tiempo antes, el Comandante en Jefe Fidel Castro se había ganado un lugar en la cima de la historia de nuestro pueblo y también un lugar en el corazón de cada cubano, un lugar de donde nadie ha podido arrancarlo a pesar de las varias generaciones transcurridas desde entonces.

Y eso se demostró a partir de aquel triste 25 de noviembre de 2016 cuando se conoció la noticia de su muerte. El pueblo todo se conmocionó y de los ojos de millones de hombres, mujeres, jóvenes y niños brotaron lágrimas sinceras de dolor por la pérdida física del líder histórico de la Revolución. De los pechos de todos, como uno solo, brotó espontáneamente aquel lema que más que eso fue una convicción Yo soy Fidel, por lo que puede decirse que toda Cuba se convirtió en Fidel.

El 4 de diciembre de 2016 las cenizas de Fidel fueron depositadas por el General de Ejército Raúl Castro en la roca monolítica que la atesorará eternamente en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia devenido en santuario de la patria y de la historia.

Durante este primer año de la desaparición física de Fidel han llegado cientos de miles de cubanos para rendirle homenaje y para ratificarle el compromiso de continuar la obra que nos enseñó a construir, de cuidarla y hacerla cada vez mejor. Así Fidel será como las semillas que germinan, así seguirá siendo vida.

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