Agradece matrimonio joven de Santiago de Cuba a la medicina cubana por el enfrentamiento a la COVID-19

En Santiago de Cuba, el matrimonio joven de la doctora Irena Iribar y Manuel Mateos Melis refuerza en su hogar las medidas sanitarias para la protección de ellos y su bebé tras haber sido trastocados por la COVID-19 y agradecen los logros de la medicina cubana en el enfrentamiento a la pandemia.
Agradece matrimonio joven de Santiago de Cuba a la medicina cubana por el enfrentamiento a la COVID-19

Santiago de Cuba, 26 nov.— En Santiago de Cuba, el matrimonio joven de la doctora Irena Iribar y Manuel Mateos Melis refuerza en su hogar las medidas sanitarias para la protección de ellos y su bebé tras haber sido trastocados por la COVID-19 y agradecen los logros de la medicina cubana en el enfrentamiento a la pandemia.

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Foto: Autora

Cumpliendo con las medidas higiénico- sanitarias esta reportera se adentró en una historia que a pesar de ser común en estos tiempos no deja de ser dolorosa.

Es la doctora Irena Iribar, uno de los galenos que desde los inicios de la Covid-19 en Santiago de Cuba, veló siempre por la salud de sus pacientes. “Teníamos que visitar a los viajeros, hacerles las encuestas, examinarlos, tener contacto directo con personas que padecían de la enfermedad, asevero la joven.”

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Foto: Autora

Tiempo después dio una noticia que la mantuvo alejada nueve meses de su labor, mientras que la familia estuvo a la expectativa de su bebé. Sin embargo, ni Irena ni su esposo Manuel Mateos imaginaron que su felicidad fuera trastocada por la pandemia en apenas once días de nacido Andrés Manuel Mateos Iribar. “Yo egresé de la maternidad y al cuarto día mi bebé, empezó con manifestaciones respiratorias y me dirigí al hospital materno Infantil Sur. Allí le realizaron un test de antígeno al niño, cuyo resultado dio positivo,” explica la madre.

Como indica el protocolo médico, ella y su niño fueron trasladados al hospital pediátrico Infantil Norte de la urbe oriental, por más de catorce días. En ese intervalo de tiempo existieron temores, incertidumbre y culpabilidad. “En ese momento es algo indescriptible lo que me paso, nos narra la galeno, “fueron muchos sentimientos, sentí miedo, tristeza, porque en ese instante me sentí culpable.” Una pausa de estremecimiento marco un punto en nuestro diálogo, brotaba el sentir de una madre en medio de un camino lleno de incertidumbre como lo definió ella. “Sin embargo, tuve que sobreponerme, me decía, ponerme fuerte, porque tenía miedo de que le pasara algo malo a mi bebé.”

Pese a esto a ella no le faltó el apoyo de amigos, familia y huracanes de amor por parte del equipo multidisciplinario del centro asistencial que la atendió. “Se nos hicieron los PCR donde el del niño afortunadamente dio negativo, sin embargo el mío dio positivo, enfatizó Irena. Yo estaba totalmente asintomática, en ese momento es que me explican que la que portaba el virus era yo, de inmediato me pusieron el tratamiento y tuvimos que esperar cinco días para volvernos a repetir los exámenes clínicos y para mi fueron días muy difíciles”, aseveró.

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Foto: Autora

El esposo Manuel Mateos nos comentó que la llamaba todos los días, para que no se sintiera sola, le daba ánimo, fuerza y que tuviera mente positiva, que todo iba pasar y que iban a salir bien sus grandes tesoros …

Ya en su hogar estos jóvenes padres velan por no volver a ser parte de la cifra que informa el Ministerio de Salud Pública, de ahí son válidos los consejos que ofrecen a la población: “las madres, aunque estén en las casas y no reciban visitas deben usar el nasobuco, deben lavarse constantemente las manos antes de cargar al bebé, que ningún extraño cargue al niño, porque ese virus deja muchas secuelas, y son personas muy pequeñitas que no tienen un sistema inmune preparado para combatirlo”.

Las personas no quieren acabar de tomar conciencia, sabemos que es agotador, pero no hay que cansarse, plantea Manuel. Los médicos no se están cansando, y están todos los días ahí, trabajando por la salud de todos y para que se termine la pandemia.

Irena y Manuel esperan ansiosos el final de esta mortal enfermedad. Muchos son los sueños que están por cumplir, pero uno de los que más añoran es compartir de cerca y sin mascarilla con el hogar recién creado, familia y amigos.

“Lo que más deseo es darle un abrazo y un beso a mi bebé y no soltarlo nunca, porque es doloroso ser madre y no poder besar a tu hijo, eso es triste confiesa Irena…” “y a mi esposo que lo amo, que mil gracias por cómo se portó y actuó en esta situación tan incómoda y desesperante, Y SOBRE TODA LAS COSAS QUE TENGA MUCHA PACIENCIA, QUE NO SE DESESPERE, QUE TODO LLEGA. y VAMOS A LLEGAR AL FIN DE ESTA PANDEMIA BIEN Y CON SALUD CON EL APOYO DE LOS CIENTIFICOS Y MEDICOS CUBANOS“.

Historias como estas se repiten a diario en muchas familias del mundo, que luchan y le ponen el corazón a la vida.

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