Yoandra Muro: a los médicos cubanos los define su sensibilidad

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La Habana, 13 sep.— A la doctora Yoandra Muro muchos la recuerdan por las noticias del secuestro del cual fue víctima en Bolivia, durante el golpe de Estado al presidente Evo Morales en noviembre de 2019.
 

Precisamente dicho acontecimiento cortó de cuajo la colaboración médica cubana en esa nación sudamericana.

Si se tratara de elegir, sin embargo, ella escogería para guardar en la memoria las miles de vidas salvadas, las millones de consultas, los más de cinco mil nuevos galenos con que se favoreció el sistema sanitario de ese país, durante la misión de Cuba que permaneció allí por 13 años, de los cuales dos y medio contaron con su liderazgo.

Para Yoandra Muro y los colaboradores cubanos fue ‘acostarse como profesionales reconocidos, y despertar tratados como terroristas’, afirmó en declaraciones a Prensa Latina en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), la cual hoy dirige.

‘Siempre fue mi elección ser médico’, asegura cuando habla de una profesión, cuyos estudios realizó primero en la central provincia de Villa Clara y luego en la capital de la isla caribeña; y en la cual se ha desempeñado como directora de salud de un municipio habanero, así como jefa de las misiones médicas de Cuba en Guatemala y Bolivia.

 
La Habana, 13 (Prensa Latina) A la doctora Yoandra Muro muchos la recuerdan por las noticias del secuestro del cual fue víctima en Bolivia, durante el golpe de Estado al presidente Evo Morales en noviembre de 2019.

Precisamente dicho acontecimiento cortó de cuajo la colaboración médica cubana en esa nación sudamericana.

Si se tratara de elegir, sin embargo, ella escogería para guardar en la memoria las miles de vidas salvadas, las millones de consultas, los más de cinco mil nuevos galenos con que se favoreció el sistema sanitario de ese país, durante la misión de Cuba que permaneció allí por 13 años, de los cuales dos y medio contaron con su liderazgo.

Para Yoandra Muro y los colaboradores cubanos fue ‘acostarse como profesionales reconocidos, y despertar tratados como terroristas’, afirmó en declaraciones a Prensa Latina en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), la cual hoy dirige.

‘Siempre fue mi elección ser médico’, asegura cuando habla de una profesión, cuyos estudios realizó primero en la central provincia de Villa Clara y luego en la capital de la isla caribeña; y en la cual se ha desempeñado como directora de salud de un municipio habanero, así como jefa de las misiones médicas de Cuba en Guatemala y Bolivia.

Pero de todas esas evocaciones, prefiere viajar hasta los años en que como dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria estuvo muy cerca del Comandante Fidel Castro, y el día que, como una de las mejores graduadas del Instituto de Ciencias Médicas de La Habana, recibió de sus manos el título.

MEDICINA CUBANA, UN ‘PERSONAJE’ EN NUESTRA AMÉRICA

Tal vez en esa trayectoria de liderazgo de la que hoy habla con orgullo radican las claves para entender cómo enfrentó Yoandra Muro las distintas experiencias vividas como médico.

Con solo 27 años conoce Guatemala ‘de una punta a la otra, en la misión que empezó el Programa Integral de Salud en la región’, explica al referirse al proyecto de colaboración médica ideado por el líder histórico de la Revolución cubana, a raíz del azote del huracán Mitch en Centroamérica.

Recuerda la especialista que atendieron a la población de 22 departamentos de ese país e iniciaron allí la Operación Milagro, otra de las iniciativas de la isla caribeña que permitió devolver la visión a más de tres millones de pacientes en el continente.

‘Recuerdo que seleccionaron a la brigada médica el ‘personaje del año’, en una encuesta de popularidad que realizaba el periódico principal de Guatemala y en el que competían figuras de todas las esferas’, señala.

Rememora además la primera acción de solidaridad del Contingente Henry Reeve concretada en ese territorio tras el paso de la tormenta tropical Stan, luego de que el entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush rechazara la ayuda brindada por Cuba por el azote del huracán Katrina.

A la nación centroamericana acudieron más de 600 galenos cubanos, evoca Yoandra.

‘Guatemala me hizo crecer en lo profesional, al trabajar con personas de mucha experiencia en el sistema de salud’, puntualiza la doctora, al tiempo que tuerce el diálogo hacia Bolivia, ‘país que me hizo madurar’.

Esta experiencia marcó incluso la manera en que hoy enfrento los asuntos más cotidianos, refiere, y exalta a los médicos que no detuvieron los servicios médicos hasta el último momento, aún cuando el golpe de Estado estaba consumado y la orientación de Cuba era proteger a los galenos.

La seguridad de nuestros colaboradores estuvo en riesgo debido a las campañas de odio y descrédito contra la brigada médica.

Pese a ello, Yoandra recuerda particularmente un acontecimiento en el municipio Valle Grande, a cuyo puesto médico atendido por cubanos llegó una joven con complicaciones en su embarazo cuando ya estaban de retirada.

‘No le podíamos decir a mis médicos que no la salvaran. Allí se mantuvieron e hicieron la cesárea a la paciente’, relató.

Los más de 700 galenos que permanecían en Bolivia al cierre de octubre de 2019 tuvieron que abandonar los 33 hospitales, cinco centros oftalmológicos y más de 100 instituciones donde trabajaban como parte del Sistema Único de Salud, proyecto creado por el expresidente Evo Morales para brindar asistencia gratuita a toda la población.

Difícil resultará olvidar las 49 detenciones arbitrarias de colaboradores, los médicos apuntados con un arma y el secuestro junto a ella de Jacinto Alonso, logístico de la misión; como tampoco la falsa denuncia de más de 100 computadoras (la misión solo contaba con 15) con las cuales supuestamente Cuba había participado en el fraude electoral, que nunca existió.

‘Era como una película, mirabas el sitio donde vivías y te parecía que era otro lugar. Fue algo realmente fascista, ese fascismo que lees en los libros’, acota.

‘Alguien una vez me preguntó, ¿no tenías miedo?, y claro que sí, siempre lo tienes, incluso cuando me acostaba a dormir lloraba, pero cuando los tenía enfrente me salía la dignidad desde dentro’, enfatiza.

A la pregunta de cómo transformó a esas poblaciones la ayuda brindada por Cuba, responde que les enseñó ‘otra manera de ver al ser humano, que las personas pueden ser valoradas y respetadas, y a entender el concepto de salud como un derecho’.

Y es que, para quien asume hoy la rectoría de la ELAM, institución que ha graduado profesionales de la salud de más de 100 países, no tienen sentido las campañas de descrédito contra los médicos cubanos.

‘Nuestros galenos, enfermeros y técnicos de la salud nos sumamos a la colaboración médica en otros países voluntariamente, arriesgamos la vida y aprendimos que no importa si tienes o no tienes dinero, porque lo fundamental es salvar vidas’.

‘El mundo está lleno de excelentes médicos, graduados en las mejores universidades con alta tecnología, pero al cubano lo distingue su sensibilidad’, concluye Yoandra, mientras se rodea de jóvenes de varias regiones que hoy estudian en la ELAM, y para quienes más que una directora, en ella tienen una vital amiga. (or Lissy Rodríguez Guerrero

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