
Métodos para dirigir la guerra, acuerdos importantes sobresalieron, que Maceo aprobara el Manifiesto de Montecristi y aceptara el nombramiento de Mayor General que Gómez le había dado a Martí; quedar el Titán como Jefe Militar de Oriente; su hermano José, jefe de las fuerzas de Santiago de Cuba; Gómez, General en Jefe del Ejército; y Martí como Jefe Supremo de la Revolución.
Del encuentro se sabe que hubo criterios contrarios en cuanto a la forma de conducir la guerra, pero nunca las diferencias fueron de principios o convicciones, pues claro está que los tres tenían un único deseo: Ver a Cuba libre.
A más de un siglo del encuentro entre Martí, Gómez y Maceo, los sanluiseros recuerdan con orgullo el suceso y defienden la Revolución que organizaron los cubanos desde las trincheras que hoy exige el momento.