Concluye Seria Nacional de Béisbol para el equipo de Santiago de Cuba

Santiago-Matanzas, salvoconducto o remisión a la batalla por el comodín

Las gradas del Estadio Guillermon Moncada volvieron a vibrar este año pletóricas de aficionados. La generación que jugó durante cinco meses hizo soñar nuevamente a una afición necesitada del renacer de nuestro deporte nacional.

Clasificar en primer lugar con 29 victorias y 16 derrotas nos demostró que podían alcanzar grandes metas. Durante la primera vuelta arrasaron con los rivales, principalmente gracias a los brazos de Carlos Font, Dany Betancourt, Alberto Bisset y Yunior Tur.

En el bateo la alineación regular demostró fuerza y agilidad en el terreo. Y en cuanto a la defensa los tan añorados doble play aparecieron salvadores.

La segunda vuelta menos efectiva. La lesión de Yunior Tur hizo mella en los cerradores que Carlos Santana cubrió de manera magistral. Palabras aparte para los refuerzos, ellos que vinieron hasta acá cuando otros no aceptaron, dejaron a sus familias y aportaron su granito en pos de la victoria.

Resultados individuales deben resaltarse como la llegada a 100 hit de Santiago Torres, que Oscar Luis Colas vistiera la franela santiaguera, la participación de Yoelkis Guibert en el equipo Cuba, el casi no hit no run de Dany Betancourt contra Las Tunas y la amplia representación de los rojinegros en el Juego de las Estrellas demuestra la calidad de la pelota en la tierra caliente.

Pasar del séptimo escaño de la 58, al quinto en esta 59 jugando la segunda fase es un salto cualitativo.

Es verdad que la baja en el rendimiento vino en el momento menos propicio. Perdimos muchos juegos en la carretera y en casa, las horas de viaje pasaron factura a un equipo joven que por primera vez jugaba 90 partidos.

Las bajas también afectaron, justo desde el inicio el fantasma nos acecha y los que están cubrieron muy bien las ausencias.

La dirección igualmente aprendió de los aciertos y desaciertos. El colectivo técnico evalúa ahora las deficiencias en la preparación física, sobre todo de los lanzadores. Analizar las jugadas que no funcionaron, las decisiones estratégicas que solo participando en más de 45 encuentros podían aparecer.

Esta novena tiene para más y solo el trabajo sostenido en los próximos meses se verá en el terreno de juego. En ese Guillermon Moncada que vibrara a ritmo de conga y de buenos jugadores que lo den todo por su Santiago.

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