La Constitución Jimaguayú cumplió uno de los postulados del Héroe Nacional

Margarita Piedra Cesar
Margarita Piedra Cesar
Jefa de redacción digital
La Constitución Jimaguayú cumplió uno de los postulados del Héroe Nacional

Santiago de Cuba, 16 sep.— El 16 de septiembre de 1895, hace hoy 124 años, fue proclamada la Constitución de Jimaguayú que instituyó la República en Armas y dio carácter legal a la guerra iniciada el 24 de febrero de ese año contra el colonialismo español bajo la conducción de José Martí.

La Asamblea Constituyente, iniciada el 14 de septiembre fue la encargada de aprobar la nueva Constitución que regiría los destinos de la República en Armas. La misma estaba integrada por representantes del Ejército Libertador de los territorios en guerra, Oriente, Camagüey y Las Villas, teniendo los mismos la responsabilidad de constituir un Gobierno Provisional para Cuba que asumiera la conducción y destino de la guerra por la independencia de la isla.

La nueva Carta Magna recogió las experiencias de su antecesora, la Constitución de Guáimaro, y las ideas centrales establecidas en el Manifiesto de Montecristi devenido en documento rector de la guerra necesaria convirtiéndose de hecho, en el Programa del nuevo proceso emancipador cubano.

A diferencia de la de Guáimaro la Constitución de Jimaguayú logró el equilibrio entre los factores políticos civiles y los militares, un proceso de importancia trascendental en la consolidación y desarrollo de la Revolución, pues el gobierno civil no podía interferir en los asuntos militares, a menos que fuera absolutamente necesario para la realización de ciertos fines políticos.

El Consejo de Gobierno creado por la Constituyente tenía poderes legislativos y ejecutivos y el mismo estaba integrado por un Presidente, Salvador Cisneros Betancourt; un Vicepresidente, Bartolomé Masó, así como cuatro secretarios de estado, entre ellos el de la guerra que recayó en el polaco Carlos Roloff.

Por su parte, la fuerzas armadas de la República en Armas y la dirección de las operaciones de guerra estarían bajo el mando de un General en Jefe, designándose para ese cargo a Máximo Gómez Báez, y como segundo a un Lugarteniente General, responsabilidad que recayó en Antonio Maceo Grajales.

Establecida la República en Armas fue el General en Jefe Máximo Gómez Báez, acampado cerca de Jimaguayú, quien en acto solemne proclamó el Gobierno Constitucional en la manigua para iniciar a partir de ese momento un trabajo conjunto de civiles y militares, facilitando las acciones por la independencia, mientras que jurídicamente se pudo también acceder al reconocimiento del gobierno de Cuba libre a escala internacional.

De ese modo se cumplían las acciones de José Martí, paradójicamente caído en combate meses atrás, de ver concretada la institución revolucionaria que él quiso para darle a la guerra necesaria formas organizadas mas democráticas bajo la necesaria unidad de todas las fuerzas participantes.

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