Irma dejó en Guantánamo mucha lluvia y alguna agua embalsada

Irma dejó en Guantánamo mucha lluvia y alguna agua embalsada Por Pablo Soroa Fernández

Guantánamo, 11 sep.— Irma dejó en Guantánamo intensas lluvias,  inundaciones costeras y fluviales, pero defraudó a quienes vaticinaron que el potente huracán  también se ocuparía  de los embalses, a los que  adicionó solamente 30 millones de metros cúbicos (m3) de agua.

Ese monto, aunque es aprovechable  y constituye un paliativo para la sequía que afronta la región cubana más oriental, no se corresponde con la aureola que acompañó al  meteoro, ni  con su húmeda  esplendidez con los  territorios carentes de  represas, como  Yateras, Caimanera y Maisí, donde más llovió.
    
A los que no disponen de esas obras almacenadoras, el agua, más que favorecer a sus fuentes de abasto superficiales y subterráneas, y por tanto a la población,  provocó  inundaciones que penetraron en no pocas viviendas y lugares a los que no había sido invitada.
    
El huracán de categoría cinco casi “vitalicia” puso a los  ríos de Yateras a crecer como si compitieran en  una contra reloj y  dejó láminas de 401,3 milímetros de lluvias, las cuales superaron en casi 80 por ciento el promedio histórico de ese territorio para los 10 primeros días de septiembre.
     
Debe reconocerse que llovió también con creces en  Manuel Tames, y el agua, como está normado por el relieve,  se escurrió hacia el embalse La Esperanza, del cual depende el abasto a la sexta urbe más poblada de Cuba  y que  dispone ahora de 20 millones de m3: reserva para más de un semestre.
     
La Yaya, presa diseñada para acoger 160 millones de m3 de una sola vez, y que transitó varios meses por el llamado nivel muerto, se recupera gracias a Irma y tiene en su vaso 45 millones, uno más que la Jaibo, que la  escolta en cuanto a capacidad. 
    
Transcurrida la primera decena del mes en que los huracanes más suelen  visitar a Guantánamo, la provincia acumula 135 millones de m3, de una capacidad instalada de 347 millones, ahora aprovechada al 40 por ciento.  
   
Ese factor, vinculado al aporte del meteoro en las postrimerías del denominado período húmedo (mayo-noviembre) tal vez permita restablecer el riego en áreas que dejaron de recibirlo, para no poner en peligro el abasto a la población.
   
Vale recalcar que la contribución de Irma  fue discreta, y que bien aprovechada puede constituir un paso de avance en el combate contra ese insidioso fenómeno natural que, por desgracia, está unido a Guantánamo, como la rama al fruto, por su clima y la naturaleza de sus suelos.
  
También por el privilegio de atesorar las únicas zonas semiárida (la franja costera Caimanera-Maisí) y tropical lluviosa (el macizo Sagua-Baracoa) del archipiélago, esta última excluida, en razón de su topografía abrupta y lejanía, de la voluntad hidráulica de la que fue artífice e impulsor el  Líder de la Revolución Fidel Castro. 

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