A 85 años del natalicio de José Antonio Echeverría, dirigente estudiantil y revolucionario cubano

A 85 años del natalicio de José A. Echeverría, dirigente estudiantil y revolucionario cubano Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 16 jul.— Hoy 16 de julio se cumplen 85 años del natalicio en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas, de José Antonio Echeverría el líder estudiantil y fundador del Directorio revolucionario, quien el 13 de marzo de 1957 dirigiera las acciones del asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj, donde perdiera la vida en esta última a la edad de 24 años.

La vida de José Antonio, “manzanita”, como le llamaban cariñosamente, fue efímera pero no por ello dejó de ser fructífera, sobre todo en el propósito de guiar a las generaciones estudiantiles de su época y por qué no, de toda la juventud cubana para que asumiera un papel de vanguardia en la lucha revolucionaria por la libertad de la patria.

Echeverría comprendió al instante que Fidel y el Movimiento 26 de Julio constituían elementos vitales en la nueva etapa de lucha que debía continuar la Revolución de Céspedes y Martí y por eso, el líder estudiantil no vaciló en unirse a esa nueva generación de patriotas prestos a concluir la gran obra redentora de conquistar la definitiva independencia.

Y José Antonio se fue a Méjico y allí junto a Fidel establecieron la estrategia a seguir por el estudiantado cubano liderado por la FEU para ser parte activa del nuevo proceso revolucionario y poner al servicio, no sólo la capacidad e inteligencia, sino también el valor y el coraje para hacer funcionar las armas cuando fuese necesario.

El asalto al Palacio Presidencial y la Toma de Radio Reloj el 13 de marzo de 1957 formaban parte de la estrategia establecida entre el Directorio Revolucionario Estudiantil y el Movimiento 26 de Julio. Fueron acciones riesgosas pero el estudiantado no las rehuyó, aún a costa de pagar un altísimo precio como la vida del propio José Antonio Echeverría y los restantes mártires de esa gloriosa jornada.

Pero no fueron esas acciones en vano como no las fueron otras tantas por la Revolución. Al final todas fructificaron aún más hermosas que la que puede aspirar un pueblo, la libertad, esa que disfrutamos los cubanos desde hace ya más de medio siglo.

De haber estado vivo hoy José Antonio estaría cumpliendo 85 años, como dijera José Martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”, y su muerte gloriosa en combate por la patria no lo apartó nunca de la memoria de su pueblo ni del estudiantado cubano que todos los días lo recuerdan como si estuviera entre ellos, señalándole el camino a seguir para mantener sus conquistas y defender la Revolución hasta la última gota de sangre si fuera preciso.    

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