Raúl: el cantor de los mamoncillos y el candil

Santiago de Cuba, 19 oct.— Raúl Torres fue el invitado más reciente del programa “Con dos  que se quieran” en su tercera temporada y como televidente sentí que fue uno de los ofrecimientos más sensibles y reales. Entre confesiones sobre vocación y composiciones, el cantor, como se declaró, dijo que su primera canción la dedicó a Nicaragua y luego le compuso a Celia Sánchez. La inclinación por escribir sobre héroes, heroínas y revoluciones le llegó desde pequeño, allá en su natal pueblo de Julia en la provincia Granma.

Llevaba su guitarra pero las canciones vendrían luego, como ofrecimiento de lujo; a intervalos se enroscaba el pelo como para pensar en la próxima respuesta o quizás en la futura melodía, algo común para alguien que desde los 14 años echaba al mundo de 7 a ocho canciones, hoy le cuentan más de 1000 canciones.

Raúl Torres en “Con dos que se quieran”, me llegó como uno de los artistas mejor trabajados desde la perspectiva de la entrevista. Si escribes sobre artes plásticas, muestra el pigmento, si hablas sobre música déjala fluir y de eso se trató.

La presencia de este cantor, en uno de los horarios estelares del canal de la familia cubana, aseguraba temas sensibles en la pantalla. Se ofreció un diálogo provocador, íntimo y real, en el que entrevistado confesó el querer intervenir con interrogantes al moderador, en la que Amaury, magnifico compositor, secundó a voces al artista, sin dejar a un lado los comentarios sobre identidad, cubanía y raíces.

Con sencillez, algo que muchos artistas ya no poseen, el autor conversó con apego sobre su natal poblado de Julia, en Mabay, provincia de Granma. Afirmó el haber tenido una niñez signada por un ambiente teatral subrayado por la influencia de sus padres.

Raúl Torres dijo que luchaba por no caer en círculos melódicos y que soñaba los tiempos en los que se enseñoreaba la canción de autor, de hecho asumió la responsabilidad de ponerle alas a ese sueño. Esperemos entonces, una propuesta con la intensidad y lírica que solo él sabe poseer y ofrecer.

Habló de su estancia en Brasil, México y España, el sabor único de volver a la patria y estar en Cuba y el de reconocer además y con propiedad, de que Patria es y puede ser Humanidad, tal y como expresó José Martí.

Se pensó de nuevo en los tiempos de cuando comía mamoncillos, allá en Julia, Mabay, y con ese poder de pensamiento que traspasa el tiempo y los espacios, volvió así, al set de Amaury para decir que tenía mucho de Gerardo Alfonso, Santiago Filiú y que con Pablo Milanés entró a una familia que aún tiene como suya.

Como buena semilla de esa raza de cantores a la que dijo pertenecer, le echó voz y guitarra a temas únicos como “Se fue”, “Regrésamelo todo”, “Candil de nieve” y “Cabalgando con Fidel”. Raúl, es uno de los artistas más reales, con sinceridad asumió que sus dones de compositor superan al cantante y que mientras otros encumbran voces con sus letras, él se esfuerza por llevarlas adelante. La realidad es que su talento en hilvanar sentimientos complace.

Oportuno legó canciones al pueblo para cantarle y reverenciar a hombres como Fidel Castro y Hugo Chávez y es que este don le inició cuando siendo un niño le compuso a la revolución sandinista y a Celia, no hubo intenciones sensacionalistas ni oportunistas para posicionarse, ya lo había logrado con sus tantas composiciones, entre ellas, clásicos interpretados por muchos artistas.

Como es costumbre la entrevista culminó con un abrazo, cercanía espiritual que llegó a muchos hogares. Conocí mejor al humano que habita en el cantante y compositor. Ahora le veo como un muchacho de pueblo que masticando mamoncillos, pensó en candiles de nieve, amores y hombres eternos a los que había que escribirle y cantarles.

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