Los compadres en las tradiciones santiagueras

Cultura, La Ciudad | | 0 |

Santiago de Cuba, 5 dic.— Diciembre se caracteriza por las tradiciones cubanas, entre ellas, las musicales, por ser un mes de alegría al recibir un nuevo año. Hoy me refiero a un emblemático conjunto que hizo época en el país y sigue en el gusto de los cubanos, en especial de esta región oriental: el Dúo Los Compadres.

Su repertorio forma parte inseparable del último mes del año y de su día 31. Una fotografía del conjunto, que data de 1955, hizo que recordara la etapa de mi infancia cuando los Compadres se escuchaban por las zonas rurales; recuerdo letras de esa década que se convirtieron en joyas de nuestra cultura con la autoría de los dos fundadores: Francisco Repilado, y Lorenzo Hierrezuelo. No puedo dejar de mencionar a “El penquito de Coleto”, “Sarandonga”, “Macusa”, “A los barrios de Santiago”, “Tente en pie”, “Yo canto en el llano”, “Caña quemá” y “Cuando el río suena”,”Venga guano”, entre tantos éxitos “compadreados”.

Foto: Internet

Durante una presentación en 1947 surgió el dúo. Lorenzo Hierrezuelo, se bautizó como compay Primo y Francisco Repilado, el compay Segundo, la voz grave; habían trabajado juntos en el Cuarteto Hatuey a finales de los años treinta. Para las actuaciones se reforzaban con bongó, contrabajo y güiro. En 1955, Reynaldo Hierrezuelo, conocido como Rey Caney y hermano de Lorenzo, sustituyó a Compay SegundoLos Compadres serían reconocidos por la fina mezcla de sus voces y su manera particular de interpretación del son al estilo de los guajiros de Oriente. El dúo constituyó un fenómeno de popularidad, famoso tanto en Cuba, como en Santo Domingo, Puerto Rico, Perú y Venezuela entre otros países. Se presentaron en diversas partes europeas e incluso Japón.

El conjunto se mantuvo activo hasta la muerte de Lorenzo Hierrezuelo. Su éxito no tuvo paralelo en la historia de la música cubana; resulta incontable la cantidad de obras que grabó este dueto. Actuaciones en sociedades, teatros radio, TV y giras internacionales.Tanto con Compay Segundo como con rey Caney, Los Compadres fueron y son únicos en su valía y forma de hacer.

Reinaldo se hacía llamar Rey Caney como solista, y acompañado comienza a pulsar el tres además del cuatro que era dominado por él a las mil maravillas, instrumentos muy recurrentes en la región oriental, que al unirse a la guitarra de Lorenzo, se crea una excepcional pareja que a la distancia de varios años se escucha en todas las regiones de habla hispana.

Lorenzo de forma inusual, en la música viva hacía el coro y el guía, en los estribillos, con la lengua hacía de clave y con la garganta daba un sonido de tumbadora o de contrabajo, mientras por otra parte Reinaldo podía imitar una flauta perfectamente. Todas estas excentricidades estaban acopladas cabalmente con el ritmo al igual que sus voces afinadas, esto lo podemos escuchar en sus grabaciones. Hoy algunas agrupaciones vocales son seguidoras de este estilo.

Lorenzo Hierrezuelo se conoció en el dúo con María Teresa Vera por la guitarra prima y voz segunda, mientras que con Los Compadres era el guitarrista acompañante y voz prima. Este santiaguero de El Caney mostró su maestría como un verdadero músico polifacético de una calidad insólita y de un estilo muy natural. El dueto se define como un acierto aplaudido, creando obras de tanta actualidad que en el presente se siguen escuchando y grabando.

También fue un gran hacedor de la música cubana, talento único tanto con María Teresa Vera, con Francisco Repilado o con su hermano Reinaldo, fue su don y su estampa. Se mantuvo con vitalidad hasta los 86 años en que vivió. Un trovador alegre y eficaz. Al saludar lo primero que decía “Lorenzo Hierrezuelo, aquí tiene casa y persona y después hacía la pregunta que llevó a las letras de sus creaciones, ¿Quién son tú?”.

Un justo homenaje a su música que recorría montañas, mares, países y ciudades en este último mes del año que alegraba a los hogares en fiestas de las familias, en los guateques de montes y en las vitrolas en sitios públicos que se bailaba o se escuchaba con el infinito placer que produce el buen arte cubano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Doce + 16 =