Fidel siempre presente

De Santiago | | 0 |

Por Karina Sotomayor Otero

Santiago de Cuba, 29 nov.— Sobre Fidel se hablará siempre ya sea desde lo coloquial de cada hogar, la radio, la televisión o en los periódicos. Entre los tantos programas a los que asistí como televidente me motivó doblemente en una de las emisiones de la Mesa Redonda.

Entre los comentarios se dijo que quizás muchos no conocen a Cuba, pero el mundo sabía de Fidel. La periodista Bárbara Betancourt señalaba que una de las misiones que teníamos los cubanos hoy era no dejar morir la memoria del líder histórico tal y como se había logrado con el apóstol.

Sobre la génesis de “Cabalgando con Fidel” se habló y sobre el tema continúa el diálogo….

Foto: Internet

En la Mesa, Raúl Torres, Bárbara Betancourt, se hablaba de Fidel y de su luz para señalar a Cuba en cualquier mapa y de la suerte de pertenecer a una generación que puede contar desde las experiencias en vivo. El diálogo se atrevió a ser profeta y se dijo sí cuando al paso de los 30 ó 40 años la pregunta era sobre la vigencia del líder cubano.

Cuando en televisión, la radio o cual medio de comunicación se conversa con naturalidad y conocimiento sobre algún tema, generalmente se cautiva al público: los temas polémicos y la diversidad de criterios se observan desde el respeto; las conversaciones que apasionan se siguen de cerca y quedan en la memoria como filosofía de vida. Sin tecnicismos, ni palabras rebuscadas, esta emisión de la mesa redonda fue para muchos, el mirarse a un espejo dentro de medio siglo y ver sin miedo ni doble rasero, a un cubano de verdad.

Bárbara Betancourt hizo un paralelo con la historia cuando aseguró que como las generaciones no dejaron morir la memoria del apóstol, los cubanos de hoy teníamos esa necesidad y obligación moral con Fidel. En un extremo de la mesa le escuchaba el cantautor Raúl Torres. El compositor del reconocido tema “Candil de nieve” participó en esa emisión y la razón era obvia; desde años es uno de los autores más acompañados en la escena cada vez que entona la pieza “Cabalgando con Fidel”.

Foto: Internet

Días antes en una de las emisiones del Noticiero Dominical, Raúl ofrecía una entrevista en calidad de confesión, palabras que reprodujo en el programa y que para Santiago de Cuba tienen doble impacto: “Tengo la suerte de ser amigo cercano de Alberto Lescay y conozco, su obra. Es una obra que me fascina y me inspira, en una de mis visitas a su casa, tuve la oportunidad de ver un boceto de escultura que es una especie de caballo. Creo que es un buen momento para revelar que esa escultura me inspiró, me ayudó para hacer la canción Cabalgando con Fidel. Aquello me impactó tanto como el artista fue capaz de resumir la idea de lo que es Fidel para mí, en mi pensamiento, como yo lo proyectaba como lo pienso”.

En ese momento ni en dicho espacio informativo, el hacedor no recordó el nombre de la escultura, pero esta periodista sabe que se refiere a la pieza “Monumento prohibido”, una obra que pudo ser, así le llama Lescay, pues fue el boceto de un posible monumento a Fidel y que ante la voluntad de no erigir obra alguna en su nombre, existe para descansar sobre una base de madera y con el resguardo de urna de cristal.

Aseguraba Torres, con ese timbre de susurro que esta obra fue uno de los puntales artísticos y espirituales que le ayudaron para hacer lacanción: “No puedo negar que es la canción que más pienso como sentimental en estos tiempos, me basta con observar al público que jamás me ha dejado solo a la hora de interpretarle. Me atrevo a escribir que este fue un momento también dedicado a la amistad y al compromiso que unió a tres hombres de generaciones diferentes: Lescay, Raúl y Fidel. Los tres a sus modos fueron y son escultores, cronistas y soñadores de un mundo más bonito y seguro.

 

 

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