Dra. Nancy Nàpoles Smith, paradigma en su profesión

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Este 21 de noviembre se conmemora el día mundial de la EPOC (Enfermedades  Pulmonares Obstructivas Crónicas)

Santiago de Cuba, 21 nov.— Para Nancy Nápoles sus pacientes integran de hecho, su núcleo familiar. En la la jornada mundial de la EPOC, a ella va dedicada esta crónica por su consagración  en el tratamiento de estas enfermedades y las restantes de las vías respiratorias, en nuestro país y en particular en la región oriental.

El asma bronquial y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) entre otras han aumentado. Esta última tiene que ver directamente con el hábito de fumar, que sigue creciendo en todo el orbe; de modo que cada vez se le considera como una epidemia silente, según el criterio compartido por el Dr. Joaquín López González jefe del servicio de neumología del hospital General Dr. Juan Bruno Zayas, de Santiago de Cuba.

Esta definición es uno de los motivos por los cuales la Nápoles, destaca cada momento la necesidad de que se utilice en mayor medida la medicina natural y tradicional conjuntamente con la fisioterapia respiratoria, en aras de reducir los costos en medicamentos y recursos, que resultan muy caros para el país.

Otros conceptos de su agenda de trabajo y en sus charlas son: no al tabaquismo, ventilación de la casa a diario, tener plantas en los hogares como una buena opción, practicar deporte al aire libre pero no en horas de máximo tránsito y por último aprender a respirar correctamente.

También la neumóloga aboga por aplicar otras técnicas como la bioimpedancia, lo que resulta novedoso aunque en la provincia no se cuente con todos los equipos; por eso es primordial instruir en una eficaz respiración y una dieta apropiada.

El camino de la santiaguera no solo se remite al presente muy activo porque todavía sus años no limitan ni su agilidad ni su pericia como en los primeros instantes de su quehacer; cada miércoles se le ve en la sala  de Neumología del hospital Dr. Juan Bruno Sayas, diligente y rápida como profesora consultante. Su presencia impone respeto al personal incluyendo médicos, técnicos y enfermeras; para los enfermos simboliza un libro de sabiduría con sus consejos y diagnóstico. Excelente ojo clínico, frase del argot profesional.

En su haber se le acredita el mantenimiento del campamento para niños asmáticos “Che Guevara” que funciona cada verano en el seminternado Renato Guitart. Pequeños y adolescentes de los municipios reciben instrucciones y herramientas acerca de cómo enfrentar ese padecimiento.

Ese año se inauguró en la playa Caletón Blanco y vale enfatizar que es el único en el país, pasando por alto los escollos materiales que han tenido que vencer. Pero cada vez está vigente como legítima misión altruista. Se aprende a convivir con el padecimiento a través de ejercicios, clases teóricas de autocontrol  y entretenimiento, que combina yoga, pedagogía y juegos. Se subraya que no requieren ningún tipo de medicamentos.

Ellos regresan a sus hogares, listos incluso, para prestar auxilios a otros niños que en determinado momento sufran la crisis asmática, porque ya saben qué hacer. Se tiene garantizado lo necesario para mantenerlos internos durante 15 días, incluso, hasta un mes, según se requiera. En ese tiempo los menores se adaptan fuera de la tutela familiar, alejados de acciones no favorecedoras que puedan existir en sus casas; se rigen por normas de conducta y horarios de vida con el fin de que asuman nuevos hábitos diarios. De hecho constituye toda una tesis para la categoría académica de doctorado.

La especialista de segundo grado con un grupo multidisciplinario lleva de la mano el proyecto para la calidad de vida, que desde su surgimiento en 1987, la experiencia ha permitido rehabilitar a más de tres mil asmáticos, bajo el lema “Aprender a respirar es aprender a vivir”.

También la profesora auxiliar de Medicina Interna es reconocida por el jarabe de la doctora Nápoles que fue una garantía en las farmacias. Al decir de los santiagueros “volaba cuando se vendía” por lo efectivo que era. Y como destaca esta patriarca todo con medicina natural.

Su historia se inició cuando con solo 15 añitos se trasladó a La Habana para trabajar como doméstica y ayudar así a su familia. Allí se integró a la lucha clandestina participando en la repartición de proclamas revolucionarias cerca de la Estación de Policía No. 1 de La Habana Vieja, mientras estudiaba en el Colegio de Enfermería. Al graduarse volvió al terruño, iniciando su labor en la sala de niños tuberculosos del hospital Ambrosio Grillo; en aquel entonces deseaba ser pediatra aunque soñaba desde niña con el magisterio.

En este hospital continuó sus estudios cuando la escuela de medicina hizo su apertura en la ciudad para graduarse como médico en 1969, ante la carencia de tisiólogos y su experiencia en el campo, le otorgaron la residencia directa en Neumología. Pertenece a la primera graduación de la escuela de medicina de Santiago de Cuba.

Su labor se extiende a otros espacios, además de las aulas, hospitales, congresos y talleres; es cotidiano verla de visitas los hogares de los enfermos y de vez en vez en el área de rehabilitación Lidia Almenares en el parque Abel Santamaría, que funciona lunes, miércoles y viernes; gracias a la cual muchas personas ya no toman medicamentos durante las crisis, sino que les basta con los ejercicios físicos. Es su fundadora.

Y para no olvidar su definida militancia en el mejoramiento humano como buena pedagoga y médico asevera: calidad de vida significa hábitos saludables diarios en todas partes porque la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) dificulta lo esencial de ser: la respiración. Los tipos principales son la bronquitis crónica y el enfisema. Su causa principal es la exposición prolongada a sustancias que irritan y dañan los pulmones, en general, el humo del cigarrillo. Y no dejar en el tintero la contaminación ambiental, polvo y vapores químicos. A proteger nuestra Madre Naturaleza.

Así va por la vida con mirada penetrante y palabras fuertes cuando la asalta una explosión de carácter. Luego viene la sonrisa rápida y confidencial; amiga de los amigos y solidaria por antonomasia. El tiempo no la ha doblegado.

Esta mujer impresionante y rigurosa, se ha propuesto dar todo de sí al servicio del pueblo santiaguero convencida de que con el trato al paciente y su disciplina se confirma un excelente profesional de la salud.

Más de medio siglo de dedicación expresa lo que representa “la doctora” como cariñosamente se le nombra no obstante de su carácter fuerte que con el paso del tiempo ha generado más opiniones de cariño que en contra porque todo buen hacer siempre tiene su sombra. Según algunos “no tiene pelos en la lengua para decir las verdades” y sus gestos deciden la manera de custodiar sus convicciones como la buena guerrera que ya va por los 80 años de edad.

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