Lauros y gala artística cierran cortinas de Jornada Regino Boti

Guantánamo 10 jun.— Con la entrega de los tradicionales premios de literatura y artes plásticas concluyó la cuadragésima Jornada Nacional Regino E. Boti, certamen de mayor relevancia en el extremo oriental cubano, que ahora evaluó cerca de medio centenar de obras de creadores de varias regiones del país.

En la gala efectuada en la noche de este viernes en el Centro Cultural La Guantanamera se alzaron con los principales lauros el escritor capitalino Lázaro Alfonso Díaz, en el género narrativa; el holguinero Moisés Mayán Fernández, en poesía, y en el concurso de las artes visuales Yadier González Martínez, de Ciego de Ávila.

Con la obra Donde amores hubo cuentos quedan, el primero de esos galardonados descolló entre más de una docena de participantes en su categoría, y el bardo de la Ciudad de los Parques, este año, además, Premio Calendario de Poesía, sobresalió ante 16 competidores, ambos elegidos por tribunal que presidieron los literatos María Liliana Celorrio, de Las Tunas; José Luis Serrano, de Holguín, y el capitalino José León Díaz.

El artista avileño conquisto al jurado de la plástica con el video-arte Recuerda, y junto al lauro principal en este apartado se llevó a casa el premio colateral de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), que escogió su trabajo entre otros 15 de pintura, cerámica, fotografía e instalación, pertenecientes a creadores de Santiago de Cuba, Holguín y el territorio anfitrión.

En este apartado el jurado central, encabezado por Ernesto Yoel Ramírez, director del Centro Nacional de Desarrollo de las Artes Visuales, y el curador y crítico camagüeyano Pavel Alejandro Barrios, distinguió con la Beca de Creación Germán Simonó al joven artista guantanamero Geny Jarrosay, por un tríptico de su serie fotográfica Causas y Efectos.

Otros galardones colaterales se otorgaron, y entre ellos el de las letras, conferido por la AHS al tunero Raúl Leyva, y el de reseña literaria de la filial guantanamera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, que lo obtuvo el santiaguero Ángel Pérez.

El Premio Regino E. Boti, además de gratificar en metálico, les confiere a los ganadores el derecho de publicar sus obras ya sea en importante salón expositivo, en el caso de las artes visuales, o a través de la Editorial El Mar y la Montaña, para las obras escritas.

La génesis de este concurso se remonta a 1978, en el centenario del nacimiento del más ilustre intelectual guantanamero de todos los tiempos, y surge para convertirse en perenne homenaje a la vida y obra de ese renovador de la lírica cubana de inicios del siglo XX, también amante del arte pictórico.

Ahora en la edición 40, pese al prestigio de este evento y los esfuerzos del comité organizador, la representatividad de las provincias y número de autores, con respecto a otros años, estuvo visiblemente deprimida y el peso del salón expositivo, por ejemplo, recayó en los creadores locales, especialmente noveles.

El crítico Pavel Alejandro Barrios subrayó a la ACN que este no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de una crisis de los salones expositivos en Cuba, que para revertirse precisa de replantearse la concepción de estos eventos y sus estrategias de convocatoria y legitimación, de acuerdo con las dinámicas más actuales de creación, producción, circulación y mercado del arte. (Yaimara Villaverde Marcé)

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